Defecar antes de hacer ejercicio mejora el rendimiento un 17%.
El cerebro, especialmente la corteza prefrontal, controla el reclutamiento de músculos durante el ejercicio intenso. Este proceso consume mucho oxígeno, por lo que necesita un buen flujo sanguíneo.
La distensión rectal (por tener heces en el recto) activa el sistema nervioso autónomo (el que controla funciones involuntarias como presión arterial, digestión, etc.). Esto genera una competición por la sangre entre el intestino y el cerebro. Como resultado, llega menos sangre a la corteza prefrontal.
Al evacuar antes del ejercicio, reduces esa competencia. Se libera más sangre hacia el cerebro, lo que mejora la oxigenación cerebral, retrasa la fatiga central y aumenta el rendimiento.
Caminar parece un acto simple, pero es una de las expresiones más complejas del sistema nervioso. Cada paso integra corteza cerebral, cerebelo, médula espinal y nervios periféricos. Hoy, sensores, inteligencia artificial y análisis digital permiten detectar alteraciones sutiles antes de que sean evidentes en la clínica. Quizá ha llegado el momento de considerar la marcha como el sexto signo vital: una ventana privilegiada a la salud del cerebro.
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💪El músculo es mucho más que movimiento: es un órgano endocrino.
Revisión reciente destaca que las mioquinas liberadas durante el ejercicio regulan metabolismo, inflamación, insulina, tejido adiposo y envejecimiento saludable.
Exponerte a la luz solar durante el día te ayuda a metabolizar mejor la glucosa y a quemar más grasa. Sin embargo, la luz artificial nocturna perjudica y causa el efecto contrario.
La luz solar natural durante el día regula el metabolismo de forma independiente del reloj circadiano a través de dos vías principales. La primera vía es ocular: las células ganglionares fotosensibles intrínsecamente de la retina detectan la luz (especialmente la azul de la luz solar) y envían señales al núcleo supraquiasmático y otros núcleos hipotalámicos. Esto modula el tono simpático y regula directamente procesos metabólicos como la captación de glucosa y la termogénesis en el tejido adiposo marrón. La segunda vía es periférica: las opsinas no visuales, como la Opsin 3, expresadas directamente en el tejido adiposo (marrón y blanco), el hipotálamo y otros tejidos, detectan la luz que penetra la piel y los tejidos. En los adipocitos, esta activación aumenta la captación de glucosa, mejora la respiración mitocondrial y promueve la lipólisis (liberación y oxidación de grasas como combustible). Esta sensibilidad lumínica celular autónoma potencia la termogénesis adaptativa y el uso eficiente de sustratos energéticos.
En conjunto, la exposición fisiológica a luz solar diurna favorece una mejor homeostasis de la glucosa y un mayor uso de grasas, en claro contraste con la luz artificial nocturna, que altera estos procesos y contribuye a resistencia a la insulina y acumulación de grasa. Estos mecanismos se coordinan con los ritmos circadianos para mantener el equilibrio metabólico, y su desregulación explica parte de los problemas metabólicos asociados a la vida moderna (poca luz natural diurna + exceso de luz artificial nocturna).
El ejercicio físico reprograma el cerebro, reduciendo la rumiación y rompiendo el ciclo de pensamientos negativos.
El ejercicio: tu mejor psicólogo.
El ejercicio actúa a nivel cerebral modulando la red neuronal por defecto (DMN), una red que se activa cuando estamos pensando en nosotros mismos y que suele estar hiperactiva en personas con rumiación. Al mismo tiempo, fortalece los circuitos prefrontal-límbicos, mejorando el control “de arriba hacia abajo” que ejerce la corteza prefrontal sobre la amígdala, lo que ayuda a regular emociones y detener los pensamientos negativos repetitivos.
Además, el ejercicio promueve la liberación de neurotransmisores clave (como serotonina y dopamina) y factores neurotróficos, especialmente el BDNF, que favorece la neuroplasticidad, reduce la inflamación y aumenta la resiliencia emocional del cerebro. Estos cambios biológicos explican por qué el ejercicio no solo reduce la rumiación a corto plazo, sino que produce mejoras duraderas en la salud mental.
La tendencia a usar más o menos el smartphone también tiene un fuerte componente genético.
Un estudio analizó a más de 1.000 adolescentes australianos gemelos para evaluar en qué medida los factores genéticos influyen en el uso del teléfono móvil. Los resultados revelaron que la frecuencia de llamadas de voz y el envío de mensajes de texto tienen una heredabilidad moderada-alta (entre el 34% y el 60%), mientras que el entorno familiar compartido mostró un efecto mucho menor.
Se observaron también correlaciones genéticas entre el uso del móvil y ciertos rasgos. Se observó que las personas con mayor inteligencia tienden a usar menos el móvil para comunicarse. Pero también se vio que las personas más extravertidas tienden a usarlo más. Estos hallazgos sugieren que rasgos de personalidad y cognitivos con componente hereditario influyen en los patrones de consumo tecnológico.
Estos datos cuestionan la idea de que el comportamiento del consumidor está determinado exclusivamente por factores culturales o ambientales. Indica que la genética desempeña un papel relevante en la adopción y el uso de tecnologías como el teléfono móvil, y permite ampliar este tipo de análisis a otras tecnologías emergentes, así como a los riesgos asociados, como la exposición a ondas electromagnéticas o las distracciones al conducir.
¿Quieres protegerte contra el estrés?
Haz 30 min de ejercicio intenso (70% de tu máximo).
Un estudio lo demuestra:
🔥 La subida de cortisol ante un estrés fue 50–75% más lenta tras entrenar fuerte.
🔥 El pico de cortisol llegó antes y más bajo
🔥 Recuperación 10 min más rápida al nivel previo al estrés (81 vs 91 min).
Truco práctico:
➡️ Si hoy tienes algo estresante, entrena intenso antes.
➡️ Si puedes, haz tu entrenamiento fuerte por la mañana: te deja “protegido” del estrés todo el día.
Los nacidos en los primeros meses del año tienen hasta 2-4 veces más probabilidades de llegar a ser deportistas de élite. Sin embargo, entre los que ya están en la élite, son los nacidos en los últimos meses los que suelen destacar más (hasta un 30-50% más de rendimiento).
Las personas que van a la sauna 4-7 veces por semana tienen un 65% menos de riesgo de Alzheimer y un 66% menos de riesgo de demencia.
Se explicaría principalmente por los efectos cardiovasculares de la sauna: aumenta el gasto cardíaco y mejora la función de los vasos sanguíneos (función endotelial), reduce la inflamación sistémica y ayuda a bajar la presión arterial. Todo esto favorece un mejor flujo sanguíneo al cerebro a largo plazo, disminuyendo el estrés oxidativo y los daños que contribuyen al desarrollo de demencia y Alzheimer.
ENVEJECER EN MOVIMIENTO
Los atletas máster están cambiando la forma en que entendemos el envejecimiento.
La evidencia muestra que el deterioro físico NO ocurre de forma caótica:
sigue una trayectoria sorprendentemente regular desde los 30 hasta los 100 años.
Pero el ejercicio sostenido puede ralentizar significativamente esa caída.
Los atletas veteranos conservan durante más tiempo:
• fuerza
• VO₂ máximo
• función neuromuscular
• densidad ósea
• salud cerebral
¿Todas las capacidades físicas envejecen igual?
¿Por qué la potencia cae antes que la resistencia?
¿Qué entrenamiento protege mejor frente a fragilidad y dependencia?
Nuevo artículo en el BLOG JL Chicharro → https://t.co/78mSkiso4V
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Your regular reminder that the recovery strategies that best promote adaptation to training and improve athletic performance…
…are also just a really enjoyable way to live.
Many older runners avoid speed because they fear injury.
Ironically, avoiding speed can make you less durable.
Small, regular doses of fast running help maintain coordination, elasticity, mechanics, and strength.
The key is execution. You can run fast at any age.
Estar en baja forma física (medido en METs) aumenta el riesgo de mortalidad en un 404 %.
Fumar lo aumenta en un 41 %.
Así que podría decirse que la silla y el sofá aumentan el riesgo de mortalidad 3,6 veces más que el cigarro.
Correr descalzo mientras se mira al suelo y se pisa con precisión sobre objetos (simulando evitar obstáculos) mejora la memoria de trabajo en un 16 % en comparación con correr con zapatillas realizando exactamente la misma tarea.
“Why do I need to run a lot of easy miles to improve my 5k time?”
This is a common misconception among recreational runners. Most people understand that the marathon requires a lot of mileage, but you’d probably be surprised how much the aerobic system still dominates at shorter distances too (see chart below).
I came to understand this firsthand last summer while training for the mile.
It’s just my own n = 1 experience, but from June 1st onward I prioritized anaerobic and VO2max workouts, basically as much fast training as my body could handle. I had to train through several minor injuries. Everything else was super easy, often run:walk.
I averaged roughly 30–35 miles per week during the summer.
My three mile races were all in the same general window:
• July 19 — 5:01
• Sept 1 — 4:58
• Nov 30 — 5:03
I felt like I left a few seconds out there in each race, but not 10 seconds. And I couldn’t realistically do any harder or more workouts. I was already tapped out from the fast training.
If I want to become a 4:4x miler, I need a bigger platform. That means getting my mileage a lot higher. We’ll see how much, but that was my biggest takeaway from last year.
That’s why you should aim to run a lot of easy miles throughout the year. Workouts matter, and you should definitely do regular strides, but if you want to get faster, even at shorter distances, gradually accumulating more mileage that you can consistently recover from is one of the simplest and most effective ways to improve.