lunes y no puedo evitar sentirme como sylvia plath cuando dijo «me acosté y lloré, y me dispuse a sentir de nuevo, a admitir que era humana, vulnerable, sensible»
Siento un amor y una admiración inmensa por las mujeres que son honestas acerca de su propia soledad, pero que también saben encontrar en ella algo valioso. La aceptan como una parte de sí mismas: un espacio de contemplación, de fuerza, de creación y de encuentro con el mundo...