El miedo no me debilita, me desafía. Me recuerda que soy poderosa, capaz y valiente. Lo siento, lo abrazo y sigo adelante con amor propio y determinación.
Esas amigas que están en los momentos más difíciles de tu vida, esos que nadie ve, son más que familia.. Son el abrazo silencioso que te levanta cuando nadie más lo nota.
No me conformo con quien solo me mire,
merezco amor que me inspire.
No solo atención, sino un sentimiento sincero,
porque sé lo que valgo y lo que quiero.
La vida a veces golpea con fuerza, y no es culpa de nadie. Es el viento que nos sacude para despertarnos, el fuego que nos moldea, el impulso que nos obliga a encontrarnos. Cada caída nos enseña a valorarnos, a reconstruirnos con más amor y más coraje.
Decir que “no” a lo que nos estruje el corazón es un acto valiente. Es escucharnos, respetarnos incluso cuando todo a nuestro alrededor se desmorona. Es soltar lo que no nos hace bien, y elegirnos una y otra vez
Dicen que nadie muere por amor… pero la tristeza puede ser dañina. No dejes que el dolor te consuma, no dejes que la tristeza te gane. Merecés paz, merecés seguir adelante. Respirá… avanzá… un día a la vez.
Qué difícil es trabajar el amor propio… Saber que te merecés algo mejor, que tu cabeza lo entienda pero tu corazón todavía no. Pero ahí vamos, paso a paso, aprendiendo a elegirnos.
Hoy entiendo que soltar no es renunciar, sino abrir el corazón a nuevos caminos. Te deseo lo mejor, con la misma ternura con la que me abrazo a mí misma en este nuevo capítulo de mi vida.
Nada mejor que el tiempo en la soledad por más dura y dolorosa que sea, para darte cuenta de que vos podes, que todo pasa y que siempre hay luz al final del túnel.
Las mujeres somos una especie única. Solo nosotras sabemos lo que somos capaces de hacer para sobrevivir. A veces, ni siquiera nos damos cuenta de la fortaleza que llevamos dentro. HASTA QUE LA VIDA, NOS PONE A PRUEBA.