Un oficinista fue grabado llorando mientras comía un sándwich en un tren nocturno, y la escena ha conmovido a muchísima gente. La vida no puede ser solo trabajo; a veces también necesitamos parar y cuidar de nosotros mismos.
Que puta pasada, los pelos de punta. Esto sí que es arte. Y los taurinos nos lo quieren vender como un animal agresivo, cuando solo busca cariño y comprensión. 👏👏👏 https://t.co/nVex6tFeOQ