@arcoirsss@soymimila Claro que sí. Pero primero ve a comer algo. A ver si así puedes llorar por la democracia que les llevó Trump (o por el petróleo robado por Trump); impulsado por la migajera Machado.
@BaldodeUbaldi@armesillaconde Interesante. Pero para aclarar términos ¿Podría darnos, por favor, las definiciones de "libertad" y "persona libre" a las que hace referencia?
Vamos a explicar esto otra vez con la mayor paciencia posible, especialmente para quienes realmente están interesados en discutir la evidencia científica seriamente, con sus aportes y limitaciones (que toda evidencia las tiene)
A ver:
1. La evidencia internacional sobre el impacto de los impuestos saludables en la reducción del consumo de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados es consistente y robusta. Partamos de eso. Y esto es particularmente relevante porque la segunda parte de la cadena causal (mayor consumo de estos productos → mayor riesgo de obesidad y otros eventos adversos en salud, o menor consumo menor riesgo) ya está ampliamente documentada hace décadas en estudios de cohortes.
Por eso, demostrar que una política reduce su consumo constituye ya evidencia de alto valor para Salud Pública, aun cuando no todos los estudios puedan observar aún directamente la secuencia causal completa hasta los desenlaces clínicos finales.
Más coquito:
Si yo sé que a (el impuesto) lleva a b (reducir consumo), y yo ya sabía mucho antes que b lleva c (reducción del riesgo en salud), es esperable que a impacte c (precisamente vía b).
Existe, entonces una fuerte plausibilidad biológica y epidemiológica de toda la cadena causal porque esa segunda parte de la cadena causal ya es bien conocida, incluso con más detalles al interior se conocen sus mecanismos.
La causalidad en Epidemiología no es algo sencillo.
2. Y sin embargo, ya la evidencia longitudinal que ya permite reconstruir la secuencia completa : impuesto → cambios en consumo → cambios en factores de riesgo → reducción de eventos en salud, también está comenzando a aparecer recientemente. Uno de los desenlaces en los que ya se han observado efectos es sobre el índice de masa corporal, que a su vez constituye un predictor importante de múltiples eventos en salud.
Varios hemos compartido previamente esos estudios.
Esta evidencia es necesariamente más reciente. Los estudios longitudinales (estudios de cohorte) requieren tiempo de seguimiento largos para estudiar isto, ya que, el periodo etiológico o de inducción entre una modificación de la exposición y la aparición o prevención de enfermedades crónicas puede extenderse durante años, e incluso décadas.
Pretender disponer inmediatamente de evidencia sobre desenlaces finales desconoce cómo se genera la evidencia epidemiológica de enfermedades crónicas.
3. Por supuesto que Colombia debe producir su propia evidencia y evaluar rigurosamente los impactos de estas medidas. Esa evaluación es necesaria y debe hacerse (ese fue el llamado que hace @asocepic (ver segundo post) y del @ColegioMedicoCo)
Pero los resultados de estos estudios, particularmente sobre desenlaces crónicos, tomarán años por las mismas razones expuestas anteriormente.
Muchas decisiones de Salud Pública se adoptan y se mantienen inicialmente con base en evidencia internacional sólida, precisamente porque esperar décadas para disponer de evidencia local sobre toda la cadena causal puede significar posponer intervenciones potencialmente beneficiosas. Esto no reemplaza la evaluación nacional, la hace indispensable como siguiente paso. Esa evaluación requiere una inversión importante y debe hacerse con rigor.
4. Finalmente, nadie debería plantear que los impuestos saludables son una intervención aislada o suficiente. Deben formar parte de un paquete mucho más amplio de políticas de Salud Pública.
También debe evaluarse cómo funciona en un contexto dado.
Hay más medidas, pero tampoco puede sobreestimarse el papel de lo meramente “educativo”, como si las elecciones alimentarias de la gente ocurrieran en el vacío. Una política seria contra la obesidad debe actuar sobre los determinantes estructurales de una sociedad obesogénica: precios, disponibilidad, publicidad, entornos alimentarios y demás condiciones que moldean las decisiones individuales.
Ver comunicado de @asocepic en segundo post.
¿Tienen dudas?
Consulten a las sociedades científicas.
Un rastreo digital mediante escucha social revela cómo las bodegas en redes sociales se reorganizan en Colombia para blindar a quien ejerce la presidencia. Los datos prueban que el 58 % de las cuentas que impulsaron el mensaje oficialista del presidente Abelardo De la Espriella se dedicaron simultáneamente a atacar a la oposición. Escarba en los hallazgos de esta maquinaria aquí 👇 https://t.co/KsvL8XePsU