Esto es gravísimo, gravísimo de verdad. Cientos de puestos de la universidad pública perdidos que se rellenarán con puestos en privadas. Esto es cuasi feudal, trabajadores que no podrán pagar la universidad de sus hijos para que los pijos y empresarios si puedan.
Una escena digna de sátira: una multimillonaria misógina, envuelta en oro y con un puro encendido, celebra con descaro un fallo esencialista y antiderechos de la Corte.
Una postal perfecta del poder oligárquico en acción y del preocupante avance de la ultra derecha.