Esta es la tierra de María Santísima, de Curro Romero y Juan Belmonte, de Velázquez y Murillo, de Bécquer y Machado, del Pali y María Jiménez, del Cachorro y el Gran Poder, del Real Betis Balompié.
Aquí un tío que se apellida Morante no puede hacer otra cosa que triunfar.
Hoy pero hace 534 años el gilipollas de Cristóbal Colón decidió ver qué pasaba si remabas sólo en una dirección, y ahora tengo que ir en el metro teniendo que escuchar a Romeo Santos mientras me venden chupachups y hacen videollamadas a grito pelao.
Otro detalle de la tarde de hoy: es incomprensible como Borja no le brinda el sexto toro a Luis Blázquez, en el toro de su despedida de los ruedos. Hay que tener más sensibilidad y saber taurino si uno quiere llegar a ser figura. Para mi, ya digo, incomprensible.
No es necesario tratar de “maestro” a todo aquel que viste de luces. Emplear ese término abusivamente no te hace mejor aficionado, ni si quiera más educado, ni mejor persona. Es un término reservado solo a unos pocos.
Aquel inicio de faena de José Antonio "Morante de la Puebla" con el "santacolomeño" "Divertido" nº39 de D. Javier Pérez Tabernero...
Madrid. Plaza de Toros de Las Ventas. 24.05.2001
Imágenes de GRAN VÍA.
Morante se arrima para torear, no para ponerse en los muslos los pitones de un toro ya vencido y desplantar. No lo necesita, no lo concibe. Roca sí lo necesita y Miranda más aún para enloquecer a ese público fácil que va a ver demostraciones de testosterona y no el arte de torear