soy yo solita, pidiéndole a Dios todos los días que me ayude, que no me suelte nunca, que me de fuerzas para salir adelante y que me proteja en cada paso. Solo él conoce mi corazón.
Aveces me siento un mujeron haciendo mil cosas, resolviendo lo que está en mis manos, intentando ocuparme de todo y otras veces me siento como una niña de 5 años con el llanto atravesado que solo quiere un abrazo, que le digan que la quieren y que puede con eso y más.
y de repente llega un año que te pone a prueba, que te enseña lo que no habías aprendido hasta ahora: a frenar, a tener paciencia, a priorizarte y a vivir un día a la vez. Un año que te enseña a ser resiliente y a valorar que un día con salud y amor ya es un gran día.