Festejaron la muerte del Papa, la de Maradona, la del Indio Solari, y unas cuantas más. No se trata de ninguna batalla cultural. Esto es lisa y llanamente la proliferación de un odio hacia lo popular. Que feo vivir así. Sin identidad ni respeto para lo verdaderamente argentino.
Aquellos que sufren con la pérdida de este ídolo, ojalá les sea leve y recuerden que la desaparición física se achica ante la eternidad de su arte. Vivirá en nuestras memorias y las mentes y oídos de aquellos que nos sigan.