No te preocupes, ya no necesito que cambies y perdóname por las veces que quise obligarte a mejorar por nosotros, ya no hay nada que salvar...
Un día entenderás porque tardé tanto en irme....
Como último acto de amor, te dejé en paz para que pudieras ser como siempre quisiste, como siempre fuiste y como siempre serás, pero esta vez sin lastimarme.
A veces quisiera volver a la primera vez que hablamos solo para abrazar a esa versión de mí que todavía no sabía el daño que iba a sentir después. Porque cuando uno empieza algo bonito, jamás imagina que terminará extrañando hasta la manera en que esa persona decía tu nombre.