La historia de jacob me ha enseñado que cuando tú quiere algo de parte de Dios y pelea por eso hasta el final Dios te lo da y no solo eso sino que también te bendice y te transforma.
Porque abrumarnos con tantos pensamientos negativos si al final nos destruyen, en cambio, los verdaderos pensamientos son los que día a día nos reconstruyen y nos hacen mejores.