A mis Chivas:
Se siente como cuando lees por primera vez que 300 se hicieron cargo de la defensa de un país y se enfrentaron a elefantes de guerra, lluvia de flechas y a miles, quizás millones, de soldados. Claro que quieres que ganen, han dado todo, pero entiendes que eso estaba fuera de las posibilidades. Aún así, verles darlo todo, a pesar de ser cantera, a pesar de los árbitros, a pesar de que el Tri se llevó a cinco de los suyos justo antes de la batalla, fue como pensar en el Peloponeso con sus 300: que por un minuto Persia no ganaría y la inevitabilidad tomaría otro curso.
Porque eso fue lo que vivimos: un Sandoval de 18 años con dorsal de fuerzas básicas anotando en el Azteca. Un Whalley taponando todo lo que Cruz Azul le lanzó. Un equipo jugando sin sus mundialistas, con árbitros que sumaban en contra, y aun así en el 90 buscando ese gol que nos devolviera la serie como con Tigres.
Por eso somos afortunados, pues este uniforme no lo amo por una victoria sino por lo que me inspira, por la manera en la que lucha, porque prefiere las juventudes y a soñar lo imposible antes de rendirse.
Gracias. Fueron once, me recordaron a 300, pero somos millones y hoy estamos agradecidos con ustedes.🐐🙌🏽