Hoy:
Me olvidé la billetera al salir de casa.
Me subí al taxi y a las 20 cuadras me acorde de la mochila que quedó en la silla del café (obvio me salió el doble).
Encontré 25k en el lavarropas.
No se hallaron resultados contundentes en la encuesta.
No se puede creer que haya que contar todo de nuevo. Pero lo vamos a hacer. Los diputados que visitaron genocidas con la intención de sacarlos de la prisión no pueden seguir en sus cargos.
Por último, olvídese que todo esto le ha ocurrido a usted en su cocina y fascínese la semana próxima con la oferta de la verdulería de su barrio: “Zapallo cabutia, si aún no lo ha probado qué está esperando”.
El agua que se despida del objeto en sus manos tiene que asimilarse a la oscuridad de su alma rota y desolada. Por el ánima de los trocitos de la inocente cabutia no tema, la olla se ocupará de expiar toda impureza.