Tal vez, en tu historia, yo siempre seré la mala. Está bien. Ya no voy a desgastarme intentando cambiar la forma en que me ves. Hoy elijo quedarme con la paz que me da mi conciencia y seguir adelante con el corazón tranquilo.
Jamás volveré a permitir que alguien me diga que “no quiero salir de ahí”o “no estoy haciendo nada para mejorar”. Solo yo sé cuánto duele y cuánto cuesta sanar, yo comprendo el valor de cada uno de mis avances. Por eso, siempre me felicitaré, porque sé que lo estoy haciendo bien.