No sanas aislándote del mundo. Te curas vinculándote de nuevo, rompiendo patrones que no sirven y eligiendo desde la reciprocidad, el cuidado y la afinidad. La única forma de aprender a estar en dinámicas sanas es construyéndolas. Y recuerda que no necesitas estar en tu mejor momento para permitirte algo que es totalmente humano: conectar con un otro.