La encíclica “Magnifica Humanitas”advierte que la IA puede convertirse en la nueva torre de Babel: la ilusión de que la técnica resolverá por sí sola los grandes desafíos humanos.
La educación ocupa un lugar central en la encíclica. Educar no es entrenar para el trabajo. Es cultivar la paciencia, el diálogo y el sentido de responsabilidad.
La IA es extraordinaria para responder preguntas. Pero las universidades seguirán siendo indispensables para enseñar cuáles preguntas vale la pena hacer y por qué importan.
La misión universitaria es privilegiar la reflexión por sobre la optimización y ser antídoto frente a la arrogancia.
Comparto mi reflexión en @Milenio
https://t.co/5DG47X0EPR
Quizá el desafío universitario más importante de esta década no será tecnológico, sino profundamente humano. Preservar la capacidad de imaginar, dudar, interpretar y pensar críticamente en una época que premia la velocidad por encima de la reflexión.
https://t.co/kKrBGDa88t