Tudo nesse video é maravilhoso. Ela delirando em cima da mesa, ele chupando cheio de fome, a bucetinha bonita com esses pelinhos, a marquinha de bikine…😩
To this day, no one knows whether Rocco Siffredi actually penetrated Caroline Ducey in this sex scene from “Romance” or if it was just a cinematic trick.
Buenos días, amor —le dijo él, todavía adormilado. Recién despertaba y ya su verga estaba tiesa. Ella seguía dormida. Acercó la cara a su cabello; olía delicioso, como siempre.
—Buenos días, guapo —respondió ella cuando sintió que él pasaba la mano por su abdomen con cariño.
—Hueles delicioso, ¿sabes? Me antojas desde temprano —empezó a susurrarle al oído.
—Ahh, sí… ¿no quedaste satisfecho anoche? —dijo ella. Sintió cómo, al envolverla en su abrazo, él arrimaba contra su espalda baja aquella verga dura y caliente. Le encantaba esa sensación.
—Nunca voy a estar satisfecho de ti princesa —dijo mientras movía su verga por su espalda baja y sus nalguitas.
—En serio, guapo, tanto as… —respondió, pero las palabras se le entrecortaron cuando él le introdujo dos dedos de golpe en la vulva.
—Te gusta, ¿eh, mi putita? —dijo él, malicioso.
—Sabes que sí, pero quedamos en ir a desayunar con mis padres —dijo ella, intentando cerrar las piernas. Cada vez se le hacía más difícil resistir.
—Podemos llegar tarde. ¿O no se te antoja esta? —respondió mientras acercaba la verga todo lo que pudo.
Se la colocó en medio de las nalguitas, que aún estaban adoloridas. Anoche habían salido a tomar unas copas. Apenas llevaban un mes viviendo juntos y no se cansaban de coger donde los agarrara la calentura: ascensores, piscina, la alfombra del apartamento, el auto y hasta en el cine. Pero ella nunca había entregado el ano. Anoche el alcohol la desinhibió: solo paró el culito y dejó que su chico le rompiera la virginidad anal. Él se volvió loco, se comportó como un poseído y le dio tan fuerte y con tantas nalgadas que hoy a ella le dolería sentarse. El squirt que eso le provocó valía cada segundo de picor en las nalgas.
—Sí, se me antoja —respondió ella, mientras se volteaba boca arriba, abría las piernas y lo miraba con la mirada perdida en la lujuria, mordiéndose el labio. Él conocía bien ese gesto: la calentura había tomado posesión de ella y ahora iba a ser una chica completamente distinta a la de siempre. Estaba en su versión puta.
—Hazme tuya antes de ir con mis padres. Mándame a verlos llena de tu leche —dijo mientras empezaba a masturbarlo con suavidad.
Su mano envolvía aquella carne caliente que palpitaba. Ella podía sentir las venas hinchándose y recordaba cómo anoche esa misma carne se había abierto paso en su inexplorado culito. Nunca había sentido tanto placer, nunca le habían dado tan duro y nunca había gritado tanto. Se desconocía al recordarse.
—Creo que anoche despertaste a todo el barrio, ¿eh, amor? —le dijo él, como si le leyera la mente—. Quién diría que esta princesa tímida es capaz de volverse tan cachonda y tan puta.
—Ya deja de hablar y cógeme, maldito —dijo ella, arqueando la espalda porque él seguía masturbándola con un ritmo cada vez más fuerte.
Él se sorprendió: ella no solía expresarse así. Estaba descubriendo cosas de su chica que le encantaban. Las ganas de sexo la volvían una perra despiadada.
Decidió no hacerla esperar.
Metió un tercer dedo en su estrecha vagina. Ella se estremeció, gimió y apretó con fuerza su verga.
—Métémela ya —dijo entre jadeos.
Él se colocó sobre ella, le abrió las piernas, la tomó del cuello y la apretó con fuerza. Colocó la verga en la entrada de su húmeda rajita, la paseó por ella y luego, de golpe, entró con fuerza, sin aviso, con ganas de hacer salir a esa puta que había visto anoche. Una y otra embestida hacían rebotar sus tetitas. Ella gemía, se retorcía y pedía más. Empezaba a amar sentirse usada y sometida.
—Más fuerte, amor, me voy a venir —dijo entre jadeos y gritos.
Él aumentó el ritmo. Ella lo besó con fuerza a la vez que clavaba las uñas en su espalda; sabía que eso dejaría marca. Se tensó y empezó a tener ligeros espasmos. Gritó al liberar el orgasmo. Verla así de excitada pudo más que él: se corrió dentro, se quedó ahí hasta vaciarse por completo y perder la erección.
Odiaba a su suegro, pero hoy iba a estar feliz de verlo a los ojos sabiendo cómo se había cogido a su princesita.
Your daughter brought one of her friends home from school who claims she’s a lesbian so of course you had to do what any good dad does and show her how it’s just a faze and how much she actually likes cock
En mi segundo año de universidad me tocó matricular un curso sola, sin mis amigas y sin un solo conocido. Los horarios chocaban y no hubo forma de evitarlo. No tenía ganas de ir, no conocía a nadie y no soy especialmente sociable ni buena haciendo amigos.
En la primera clase me senté apartada, con el cabello recogido, los lentes puestos y mi libreta de apuntes. No quería llamar la atención ni conversar con nadie. El profesor anunció que el curso exigía un proyecto en grupos durante todo el semestre. Enseguida se formaron los equipos y mi ansiedad e incomodidad crecieron. Era justo lo que más temía, quedarme sola en un grupo de desconocidos. Mientras mi mente iba a mil por hora inventando escenarios caóticos, un chico se acercó por detrás sin que lo notara, me tocó el hombro y me pidió ser compañera de él y de su amigo. Dijeron que me habían visto sola y que querían estar conmigo. Se veían simpáticos y sonrientes, así que acepté. Total, no es como que tuviera mucho de donde escoger.
Me senté con ellos. Empezaron a hacerme conversación, eso fue lindo; me hicieron sentir incluida y cómoda. Eran graciosos y de esos que se la pasan en el gimnasio después de clases, así que tampoco estaban feos. Creo que a uno le gustaba, me miraba más de lo usual.
Solíamos reunirnos los viernes en su departamento, vivían juntos, para adelantar el proyecto y no dejarlo todo para el final del semestre. En la tercera reunión, sin embargo, todo se descontroló un poco.
Era un día lluvioso y salimos tarde de clases. Decidimos ir a comer algo a un sitio cercano y allí tomamos unos tragos, que fueron más que unos cuantos. Al rato nos fuimos al departamento. Yo iba empapada, así que me quité el suéter para que ellos lo secaran y quedé en un top pequeño. Noté cómo sus miradas se fueron a mis tetas. Me sonrojé, pero me gustó saber que les atraía. Uno se fue al cuarto de lavandería a secar mi suéter y me quedé con el otro.
—Ehh, tienes lindo cuerpo, ¿vas al gym? —me preguntó, pasando la mirada desde mi abdomen hasta mis tetas.
—Nop, solo voy a pilates con mis amigas —respondí mientras él se sacaba la camisa mojada de espaldas a mí. Tenía que cambiarse, sí, pero sabía que lo hacía para que lo viera.
Su espalda era ancha y marcada. Yo estaba ebria y caliente.
—Tú sí vas al gym, por lo que veo —dije, imaginándolo montándome y paseando mis manos por esa espaldota.
—Ahh, me notas —dijo sonriente.
—Difícil no hacerlo si te desnudas frente a mí —me defendí.
—Me declaro culpable —dijo descaradamente y ambos reímos—. La verdad es difícil no notarte a ti.
—Ahh, sí —dije levantando una ceja mientras él se acercaba. Ya sabía que no había vuelta atrás y, la verdad, quería que pasara.
Me tomó de la barbilla y me besó. Con la mano libre me agarró del culo y me acercó a él. Sentí en el abdomen su verga dura y sonreí. Yo también, descaradamente, empecé a frotarla por encima del pantalón. Él se apoderó de mis tetas, las masajeó, me sacó el top y me las lamió. Mis gemidos no tardaron en aparecer.
—Ahhh, así que empiezan una fiestota sin mí —dijo nuestro amigo al volver con el suéter.
—Ven —le dije extendiendo la mano. Como muchas chicas, siempre había fantaseado con un trío y aquel era el momento; además el alcohol me tenía desinhibida.
Se acercó e hicimos un beso de tres mientras sentía cuatro manos recorrer todo mi cuerpo, deshaciéndose de mis prendas poco a poco. Lenguas, manos, labios y penes por todo mi cuerpo. El aire se llenó de gemidos, caricias, fluidos y risas producto del placer.
Acabé apoyada en uno, siendo atravesada por el coño mientras me manoseaba las nalgas y le daba una mamada al otro. Nunca había recibido tanto semen en una sola sesión ni me habían hecho sentir tan deseada y con tantas ganas de portarme mal.
Desde ese día, nuestras sesiones de estudio de los viernes terminaban en un rico trío en el que yo era siempre el centro de atención.
Ana de Armas was just 20 when she filmed this scene with Hugo Silva, allowing him to suck her breasts on camera while she maintained direct eye contact with him.
تعلم كيف تخليها تموت من الشهوة بدون ما تنزل بسرعة 😈💦
في المقطع واضح إن السر مو في السرعة السر في الهدوء والتحكم والطريقة كذا:
١. ابدأ من فوق بهدوء:
قبل ما توصل للكس اقضِ وقت على صدرها وحلماتها باللحس والمص بهدوء وخل إيدك تمسج جسمها كامل هالشي يفتح شهوتها من بدري.
٢. انزل على جسمها ببطء:
لا تقفز على الكس مباشرة مرّر لسانك وإيدك على بطنها وفخذيها حسسها إنك مركز على كل جزء فيها.
٣. لما توصل للكس… لا تسرع:
ابدأ بلحس خفيف وهادئ على الشفرات والبظر و لا تضغط بقوة من أول ثانية خلها هي اللي تطلب المزيد بصوتها أو حركتها.
٤. قرّبها من النشوة وبعدين اوقف:
لما تحس جسمها يرتجف وأهاتها تزيد خفف أو وقف شوي و خل الشهوة تتجمع أقوى بكثير لما ترجع تكمل.
٥. كرر العملية:
قربها وقف قربها مرة ثانية كل مرة تصير محنتها أعلى ولما تقرر تخليها تنزل في النهاية… بتنزل بقوة مجنونة.
السر إنك تتحكم في إيقاعها و كل ما صبرت عليها أكثر كل ما كانت النشوة أقوى وأطول.
تبين طرق تجليخ؟ ارسلي خاص 😈🐻
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