Todas mis felicitaciones y compromiso para la ministra May Chomalí, luego de que el @ministeriosalud haya logrado contactar el 99,9% de los casos oncológicas de las listas de espera.
La perfomance de un grupo de alcaldes de la oposición llevando un ataúd a La Moneda fue patética. En 2025 hubo un recorte de $15.968 millones en Salud. No vi a los alcaldes del entonces oficialismo llevándole ataúdes al expresidente Boric o a la exministra Aguilera.
Pasaron tres años y el gobierno nunca puso urgencia al proyecto de Sala Cuna, como pidió reiteradamente la oposición. Cuando le quedaban 8 semanas descubre que era una prioridad. Asuman su responsabilidad y déjense de culpar a otros por lo que no hicieron en todo un mandato
La auditoría concluyó que la delegación presidencial, cuando fue comandada por Sofía González, pagó por servicios no acreditados, se aplicaron sobreprecios de hasta 557% y se omitieron controles básicos en contratos de emergencia por más de $8.900 millones.
Si la vocera @camila_vallejo decidió dedicarse a la controversia política, entonces debe dejar su cargo y hablar desde su legítimo espacio de dirigente del partido comunista. Pero los Ministros de Estado están para agendas país, a nombre de todos los chilenos. Basta de abusos.
COMUNICADO
Finalmente se ha confirmado la excarcelación de Rafael Tudares, mi yerno.
Este ha sido un año marcado por la incertidumbre, el silencio y la angustia que conocen quienes han vivido la ausencia forzada de un familiar. Por eso, esta noticia trae alivio, en primer lugar, a su familia.
Pero sería un error reducir este hecho a una historia personal. Hay hombres y mujeres que continúan privados de libertad por razones políticas, sin garantías, sin debido proceso y, en muchos casos, sin verdad.
La verdad es asumir que estas personas no deberían estar presas y que cada día de privación de libertad prolonga una violación que sigue abierta.
La liberación de Rafael no borra lo ocurrido. Refuerza, por el contrario, una exigencia que sigue plenamente vigente. Libertad para todas las personas injustamente detenidas y garantías reales de no repetición.
La Presidenta del Frente Amplio @contimartinez se despacha dos afirmaciones impresentables en una frase. La primera supone no entender la autonomía del poder judicial de la política. La segunda es una injuria (sin pruebas, para variar). Que se retracte y pida perdón.
Que un par de diputados y líderes frenteamplistas sin contención critiquen fallos judiciales por la prensa resulta esperable dado su comportamiento político. Pero que el mismo Presidente se atreva a criticar los argumentos del tribunal por la prensa, es francamente escandaloso.
Esta es una acusación gravísima contra una jueza de la República. Lo más desconcertante, es que ella misma declara que no tiene evidencia alguna de ello, puras intuiciones. Ni siquiera existe fallo todavía. Triste espectáculo de @contimartinez
La Contraloría desarmó la ley de amarre. Y el Consejo Fiscal Autónomo evidenció un déficit de más de USD$800 millones. El Gobierno en el reajuste giró un cheque sin fondos.
El actual gobierno no tiene mérito alguno en la falsa "estabilización del país". Menos aún en el área económica. Esta carta de @AlejandroWeberP lo explica de manera precisa 👇
Escala la tensión en Irán: arden vehículos policiales en medio de masivas manifestaciones.
Luego que las autoridades restringieran el acceso a internet, protestas sin precedentes se han registrado en todo el país. Motocicletas y vehículos de las fuerzas especiales y la policía, fueron quemados en los disturbios ocurridos en la ciudad de Gorgan.
Repliqué el análisis para saber realmente cuánto proviene de la educación de administración pública (Municipal + SLEP) y el porcentaje es apenas del 13,2%. Colegios subvencionados aportan el 37,3% y NO los administra el Estado. Es educación privada con financiamiento público.
Estimados: el pueblo iraní está luchando con uñas y dientes por su libertad y su vida.
El apoyo en rrss hace que los políticos y los medios pongan ahí su atención.
Difundamos estas protestas, con el deseo de que caiga el criminal régimen de los ayatolás.
Se cumple un año desde la desaparición forzada de Rafael Tudares, mi yerno.
Un año marcado por la ausencia de información, de garantías legales y de justicia.
Rafael, no ha tenido respeto a las garantías procesales, acceso a defensa privada, atención médica adecuada, condiciones de detención dignas ni control judicial efectivo, todo lo contrario.
Y no es un caso aislado. Rafael, forma parte de un patrón que afecta a cientos de personas en Venezuela, incluidas mujeres y niños, sometidos a detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y privación sistemática de derechos.
Mientras estas prácticas persistan, no será posible hablar de paz ni de democracia, ni garantías para nadie. Venezuela necesita verdad, justicia y libertad para todos.
Parece que se nos olvidó las matemáticas. Si solo el 8% estudia en colegio particular, es escandaloso que en el 10% superior representen la mitad. En 2017, el 55% eran del sector público, hemos retrocedido en justicia
Nuestro compromiso es: lealtad al pueblo, a la libertad y al Estado de derecho.
Nunca traicionaremos nuestros principios, esa será la base de la reconstrucción de la nación.
Venezuela merece un futuro con derechos y esperanza.
Como muchas personas, mi corazón está a la izquierda. Siempre he votado por alguna variación de ella. Mi forma de entender el mundo tiene raíces profundas tanto en el marxismo como en sus críticas desde la misma izquierda, de Camus a Orwell. Pero descubro que lo que me separa de la izquierda oficial —o al menos de su versión tuitera— es precisamente el corazón.
Porque soy de izquierda, mi primer impulso ante la caída de Maduro es una alegría visceral. No por quien la provocó —Trump no despierta en mí ninguna simpatía— sino por los millones de venezolanos que llevan años huyendo de una parodia grotesca del socialismo. Por las madres que no han visto crecer a sus hijos. Por los profesionales manejando Uber en Santiago. Por los que murieron cruzando el Darién.
La izquierda que conozco en Twitter piensa al revés: primero el antiimperialismo, después la soberanía, luego la no injerencia, y al final —si queda espacio— los venezolanos. Como si el principio de no intervención pesara más que los cuerpos torturados en El Helicoide. Como si los derechos humanos del tirano importaran más que los de sus víctimas.
Este reflejo automático se repite en cada crisis. En Cuba, la corrupción dinástica de los Castro siempre pesa menos que el embargo. Cuando las iraníes se quitan el velo y enfrentan a los mulás, la izquierda busca primero denunciar a la CIA. Cuando quemaron el metro en Santiago, había que entender la rabia antes que lamentar a la cajera que no pudo llegar a su trabajo. No importa que los mulás ejecuten homosexuales, que los muyahidines lapiden mujeres, que los Castro encarcelen poetas: si están contra Estados Unidos, merecen comprensión.
Entiendo el razonamiento. Conozco la historia de las intervenciones, los golpes de Estado, la Escuela de las Américas. Sé que Estados Unidos no regala nada y que Trump es un personaje siniestro. Pero lo que no puedo entender es la ausencia de emoción humana elemental. Esa frialdad doctrinaria que no se conmueve ante los videos de venezolanos llorando de alegría en las calles de Caracas. Que no siente nada ante las iraníes cortándose el pelo en señal de rebelión. Que siempre tiene un "pero" listo antes que un abrazo.
Preferiría, por supuesto, que los venezolanos hubieran derrocado solos a su tirano. Pero sé —porque la historia lo enseña— que pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional. La chilena no lo hizo. La argentina tampoco. La española menos. Y de todas las salidas posibles después del fraude brutal de julio, esta es de las menos sangrientas.
Hoy los venezolanos celebran. Las calles de Caracas se llenan de una esperanza que creíamos muerta. Y yo, que sigo siendo de izquierda precisamente porque creo en la dignidad humana antes que en las abstracciones geopolíticas, celebro con ellos.
Mañana habrá tiempo para analizar, criticar, contextualizar. Hoy, solo hoy, déjenme sentir esta alegría sin pedir permiso al manual del buen antiimperialista. Déjenme poner el corazón donde siempre debió estar la izquierda: del lado de la gente, no de los mapas.