Una de las cosas más difíciles de ser adulto es descubrir que la vida sigue, incluso cuando te sientes roto por dentro. Sigues adelante con tristeza, y con el corazón cansado; la vida no hace pausas para esperar a que sanes, sigue su curso y poco a poco sigues avanzando con ella.
No reclames nada.
Observa, tómatelo personal, decepciónate y aléjate.
Estamos grandes
La gente sabe lo que hace, por qué lo hace y lo que pierde si lo hace.
Para mí, la peor parte de la vida adulta es entender que tus responsabilidades no se cancelan por lluvia, tristeza o ganas de quedarte en la cama. La vida sigue… y tú tienes que seguir con ella