la sensación que me trajo esta foto de despertarse en vacaciones en una casa de la costa y no encontrar a nadie hasta que salis al patio y ves a tus viejos en dos reposeras con facturas y mate
Russo vino a Boca para vivir sus últimos capítulos en el club de su vida. Es el glorioso y famoso “Cuando me muera no quiero nada de flores, yo quiero un trapo que lleve estos colores”. LEYENDA.
No existe nada más lindo que trasladar la pasión, sea en la música, en el fútbol, en lo que sea. Qué maravilla de pibito, qué maravilla de recuerdo tendrá quien le enseñó Los Piojos a este chiquitin.
Dejen de digitalizar todo, por favor. Quiero seguir guardando la entrada del cine, el ticket del concierto, la cartita hecha a mano, la foto, la invitación de los 15 y todas esas boludeces en una caja de zapatos para abrirla cuando tenga 80 años (cero eco-friendly, pero bueno)
Pensar que hay clubes que no se pudieron dar el gusto de disfrutar del grandísimo Diego Armando Maradona.
Boca Juniors y El 10, por y para la eternidad.