Va uno perdiendo la capacidad de ir haciendo nuevas amistades cuando nota uno que solo cuenta con estas últimas para el corrinche y que para las malas siempre están las de SIEMPRE. Totalmente cierto eso de Calidad antes que Cantidad.
No somos monedita de oro, ni podemos manejar la envidia de los demás. Lo que tenemos que hacer es vivir en la transparencia, la coherencia y en la Palabra de Dios. El es quien nos debe juzgar. Y esperamos nos encuentre irreprochables. Bendiciones.