¡Amiguis!
A partir del 30 de julio #MaríaMilManías estará disponible para envíos a toda la República Mexicana. 🤩💋❤️
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Tengo a la muerte, cada noche, de visita junto a la cama y yo sólo pienso en el terror de un día sin respirarte, sin morder tus labios, sin poder ser el incendio en que me convierten tus manos cada vez que me rozas.
Mientras yo te encontraba en cada rostro anguloso, en cada mano enraizada y en todos los dedos de medialuna, tú me llamabas cada noche, a humedales y canciones que para nada van conmigo, esperando despertar acurrucado en mis rizos, abrasado por el candor marítimo de mi cuerpo.
Pasó la vida hecha brisa y, salobre,
carcomió el recuerdo de este cuerpo
hecho agua por las lágrimas,
por el peso de la verdad zumbando en mis oídos;
Que yo siempre fui poesía, aunque nunca nadie me lo dijo.
Entre más difusión logremos, mejor. Pídanle a sus amigos que lo resposteen, escríbanle a poetas que admiran, mándenselo a páginas que comparten poesía. No dejemos que esto siga pasando.
Sin embargo,
cuando el amor se muda a nuestro pecho
y se viste con la piel correcta,
nos inunda; llena cada poro
y lo sella con un beso que
traducido al lenguaje de las carencias
bien podría significar
el abrazo que
siempre
hemos
estado
buscando.
Se convirtió en nuestro huésped,
inundándonos, enraizándose,
tiñendo lóbregamente
cada átomo de nuestra existencia.
Sin darnos cuenta,
una mañana de sal – y para siempre –
despertamos
siendo presa de la tristeza.
Y no es porque esté enamorada, pero aparte de todo, su pecho es la mejor almohada que he tenido; suave, justa, acolchada y con ritmo propio, no sólo es un sube y baja-baja y sube, también es como un blues, como un lamento sordo que el tiempo ha convertido en música.
El pueblo entero huele a mar, y ya no sé si es la brisa o si estás a punto de ser tormenta.
Si es lo segundo, que no te dé pena permitir que el oleaje te arrastre; revienta y deja que salga el océano de tus ojos.
Romperse sin miedos también tiene su mérito.