PcD, Nómada Musical, Ciencia política y administración pública FCPyS-UNAM. Bajista y guitarrista mediocre,witch house, Post Punk. Humor, consiente y crítico
Del “me canso ganso” pasamos al “venga, pato”.
Claudia Sheinbaum ahora invita al famoso pato Merlín a visitar Palacio Nacional, en un episodio que parece sacado de una parodia política.
Con la inseguridad disparada, hospitales inundados, carreteras tomadas y ciudades enteras bajo el agua, uno pensaría que la prioridad del gobierno estaría en otro lado.
Pero no.
Ahora resulta que también hay tiempo para hacer relaciones públicas con un pato.
Parece que ya entendieron que la gente está perdiendo el entusiasmo y ahora buscan colgarse de cualquier fenómeno viral que genere simpatía.
Primero fueron los influencers.
Luego los artistas.
Ahora los patos.
A este ritmo, el próximo integrante del gabinete podría salir de una granja.
Porque para resolver los problemas del país no han demostrado mucho talento.
Pero para subirse a cualquier tendencia, son campeones mundiales.
Luis Romo salió a decir que México no está obligado a ganarle a Corea del Sur y hoy va a ser titular jajajaja.
Más le vale que salga a partirse la madre o se va a convertir en el enemigo público número 1 del país.
Hay alcaldes que inauguran obras, otros entregan patrullas… y luego está Rafael Olvera Torres, alcalde de El Naranjo, San Luis Potosí.
Para festejar el Día del Padre anunció que habría “chicas buena onda” y hasta pidió que no llevaran menores de edad.
Lo peor no es el anuncio… lo peor es que ya hay papás de otros municipios preguntando dónde se apuntan.
México es una potencia mundial en generar noticias que parecen inventadas.
A mí me decían que la presidenta con A de mujer tenía más del 80% de aprobación.
“Claudia, Claudia, chingas a tu madre…”
El fútbol hace a un lado la polarización para apoyar a una selección y también para mentársela a los malos gobernantes y políticos.
Un youtuber español llegó a México y terminó investigando una casa de tortura.
Vaya manera de encontrarse con el país profundo. Hay turistas que regresan hablando de las playas. Otros de la comida.
Y algunos terminan regresando con material para una serie de Netflix.
La propaganda habla de un México de primer mundo.
La realidad sigue produciendo documentales de crimen, violencia y horror.
Ahora sí el mundo vino a conocer la transformación.
Solo que no precisamente la que presumen en las mañaneras.