Nadie te ama más que tú cuando eliges dormir temprano, comer tu comida favorita, cuidar tu mente, mantenerte activo, ir al gimnasio e intentar cosas nuevas.
La maternidad está tan romantizada que a muchas mujeres les da miedo admitir esto:
Hay mamás frustradas trabajando...y hay mamás frustradas quedándose en casa. Porque mientras unas lloran por perderse la infancia de sus hijos por estar más de 8 horas trabajando, otras lloran en silencio porque dejaron sus sueños, su libertad y hasta su identidad por dedicarse 24/7 a criar. Y no, no eres mala mamá por sentirlo. Lo polémico es que la sociedad quiere mujeres productivas como si no tuvieran hijos...y mamás presentes como si no necesitaran dinero, descanso o estabilidad emocional. Al final, muchas terminan agotadas intentando cumplir expectativas imposibles. Y todavía esperan que sonrías y digas:"La maternidad es la etapa más feliz de la vida.
¿Qué carajos es esto? ¿Cómo te van a decir que tenes que cambiarte la remera?
Estos zurdos de mierda se creen dueños de la universidad pública, hay que sacarlos a patadas en el culo.
Perder el miedo a hacer preguntas transforma tu vida radicalmente a todos los niveles. Desde el ámbito académico y laboral hasta las relaciones personales
cuando me preguntan que quiero, pero lo que más anhelo es poder levantarme y sentir paz conmigo mismo, no volver al pasado y no castigarme por cosas que no están en mis manos