No fui víctima de nadie, fui cómplice de mi propio dolor. Muchos de mis sufrimientos fueron consecuencia de mis malas decisiones, de mi dependencia emocional, de todo lo que permití, de mi falta de amor propio, de no ponerme a mi en el lugar que merecía, de no saber decir no y de ser poco selectiva con las personas con las que elegí vincularme.
Qué importante es agradecer las cosas buenas que nos pasan en el día por ejemplo vos podrías agradecer que hoy justo me agarras cultivando la paciencia con los pelotudos sino te mandaba a la concha de tu hermana