Psicópatas
Todos los que han colaborado en el estado Vargas advierten que la devastación tras los terremotos es descomunal. Once días más tarde el triunvirato que usurpa la Presidencia de la República ha sido incapaz de darle dimensión a la catástrofe con la variable que definirá la responsabilidad del Estado: la cantidad de personas desaparecidas, pero para que comience el duelo tiene que haber un cierre, y aunque el olor de la descomposición de tantos cadáveres ayuda a alejar a algunos, la mayoría lo perdió todo y no tiene lugar a dónde ir, dónde recomenzar, y se mantienen lo más cerca que pueden del lugar donde antes hacían la vida.
La inelecta Delcy Rodríguez no habilita refugios, no reubica a los sobrevivientes, no brinda información ni demanda campañas pedagógicas que alivien la incertidumbre de tantos ciudadanos. Ella y su equipo solo producen propaganda. Obsesiva y sistemáticamente. Videos de militares fingiendo que mueven escombros en un cuadro sin profundidad ni contexto, videos de presuntas revisiones de daños en la infraestructura, de reuniones en las que se supone coordinan acciones de terceros o le pone insignias a los rescatistas que se van del país. No es que no tienen el talento para fingir, es mucho más grave, no les importa que se note que están mintiendo, y con eso nos enrostran su inagotable capacidad para hacer daño sin ningún contrapeso de culpa.
Normalizadores
Cualquier régimen, incluso uno así de ilegítimo e impopular, tiene la obligación de darle dimensión a la catástrofe, de advertir cuánto presupuesto se necesita para comenzar a atender las zonas más afectadas (de modo que Vargas no pase a ser una vez más un cementerio incierto y caótico), de explicar cuánta maquinaria y cuánto personal es necesario para literalmente limpiar la zona, pero con la misma frialdad que le mostraron al mundo el diabólico hueco del Estado venezolano durante las primeras 72 horas tras los terremotos, ahora limitan la actualización de las pocas cifras que leen a una vez al día, graban más propaganda con el coordinador de la ONU en Venezuela, Gianluca Rampolla, y republican los halagos de la administración Trump para el manejo común de esta catástrofe.
Una parte de la obscenidad con la que han trabajado esta tragedia se explica con la cantidad de años que llevan haciéndolo todo mal con absoluta impunidad. Nuestra emergencia humanitaria es una decisión política, como lo fue la desinstitucionalización y desprofesionalización del Estado, hicieron a nuestro país mucho más vulnerable y les sobraron emisarios que negaran ante cualquier instancia las variables que hoy empeoran esta catástrofe, y que explican por qué hay más venezolanos que consideran prioritario la convocatoria a elecciones que la propia reconstrucción, porque sabemos que el chavismo restante está convencido de que la censura, la represión y la propaganda generarán el balance necesario sobre cualquier otra narración de los que nos pasa, no importa si la evidencia prueba lo contrario.
Como digo yo
Delcy Eloína siempre ha sido una pésima vocera. Era bastante improbable que una catástrofe mejorara sus habilidades comunicacionales. Felicito a quien la convenció de hacer una rueda de prensa con medios internacionales y eligiera mentir, regañar y perder las formas frente a tantas personas que incluso tuvieron que resolver por sus propios medios cómo ir a Vargas para documentar la experiencia de víctimas, rescatistas y voluntarios, gente que tuvo que lidiar con el olor y el dolor de esa zona que parece de guerra, la cruel guerra que el chavismo desató contra una nación a la que asaltaron y por eso los terremotos multiplican por mucho los muy complejos problemas que ya nos definen.
La historia contrafactual es inútil, pero la dimensión de la ausencia del Estado nos obliga a preguntarnos cuántas personas se hubiesen salvado si, por ejemplo, la misma maquinaria que no ha dejado de trabajar en el arco minero del Orinoco, hubiese sido dirigida a Tucacas o Caraballeda, donde centenas de ciudadanos trabajaron con sus manos, convirtieron el dolor en energía hasta que el cuerpo les dijo basta, y ahí están, protestando en la calle a ver si los tratan con un poco de dignidad justo cuando su vulnerabilidad es extrema. Funcionarios policiales y militares tienen más registros robando, amedrentando y extorsionando que ayudando. No hay propaganda que cambie ese registro.
Reconstruir
Según la encuesta de Bloomberg y Atlas Intel en Venezuela, realizada después de los terremotos, el rechazo contra Delcy Rodríguez aumentó por cuarto mes consecutivo y alcanza a 7 de cada 10 venezolanos, mientras dos tercios de la población desaprueban su dictadura y su respuesta ante la emergencia. Si no han sido capaces de decir cuántos son los desaparecidos, tampoco han totalizado los daños físicos directos de la catástrofe, calculados por otras fuentes en miles de millones de dólares solo entre el parque inmobiliario y los sistemas públicos.
Mientras el chavismo restante finge que puede renegociar la inmoral deuda que acumularon durante los años de nuestra mayor bonanza petrolera, no va a desarrollar un plan de reconstrucción nacional, que por ahora solo tiene nombre (cursi, como siempre), pero no hay manera que estos mediocres puedan convertir esta catástrofe en el cisne negro que los mantenga en un poder que solo han utilizado para enriquecerse y hacernos daño. Ignoro cuánto tardará la curva de aprendizaje de sus tutores norteamericanos sobre cómo es este triunvirato el resumen de todo el caos que puede vivir nuestro país, pero espero que no demoren más. Nuestras urgencias se redimensionaron, y quienes nos destruyeron jamás podrán adelantar la reconstrucción que necesitamos. Solo evalúen la calidad de su propaganda.
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Los chavistas son y que: El topo de la Guaira es un delincuente porque su expediente dice que tenía marihuana en 2021 😭😭😭
Also los crimenes que comente el chavismo: extorsión, secuestro, abuso sexual, homicidio, robo a mano armada, violencia de género, acoso y hostigamiento.
Hoy otra vez amaneció todo el mundo muy cómodo con decirle a María Corina que está equivocada y qué es lo que debería hacer en vez de lo que está haciendo. Yo aprendí a los coñazos que ella sabe más que yo.