"Cuando me hice la revisación médica para pasar a Boca me enteré de que tenía rotos los ligamentos cruzados de la rodilla.
Al final Batista vio mi masa muscular y se la jugó. Me dijo que haciendo una buena rehabilitación podía proteger la rodilla. Bianchi dio el ok y después la directiva me firmó el contrato con una cláusula: si me lesionaba antes de los seis meses dejaba de percibir las primas. A mí no me importó nada y me la jugué. Boca me hizo un contrato de un año, el club se cubrió, pero después yo jugué, fui campeón, y a los dos años la sartén por el mango pasé a tenerla yo, porque iba a quedar libre. Y pude exigir lo que creía que valía. Y mirá lo que son las cosas: jamás me operé de la rodilla, jugué toda mi carrera con los ligamentos rotos, y no me afectó: al fortalecer los músculos alrededor de la rodilla, nunca sentí molestias"
- Hugo Ibarra en El Gráfico