El hecho de que Diosdado protagonizó un altercado con un gringo y que sea Estados Unidos el que sale a aclarar y, además, defendiéndolo, lleva un mensaje.
No, no es culpa del chavismo que haya habido un doble sismo.
Es culpa del chavismo que la infraestructura haya fallado.
Es culpa del chavismo que los bomberos no tengan equipo y maquinaria para rescate.
Es culpa del chavismo que no haya plan de emergencia para damnificados.
Es culpa del chavismo que los hospitales estén colapsados.
Es culpa del chavismo que la gente no sobreviva por falta de medicinas.
Es culpa del chavismo que no haya transporte para traslado de heridos o voluntarios.
Es culpa del chavismo que las ayudas no lleguen a tiempo.
El sismo no es culpa del chavismo, las muertes lo son.
Cada botella de agua donada proviene de un venezolano que no tiene agua en su casa.
Cada linterna es de un venezolano que padece apagones de 8 horas.
Cada bolsa de comida es de un venezolano que gana menos de un dolar al mes de salario mínim.
Cada medicina es de un venezolano que tiene que elegir si ese mes compra las pastillas o come.
Cada pieza de ropa es de un venezolano que, probablemente, lleva ya varios años sin estrenar.
Por eso es que jamás podrán rompernos como nación, como gentilicio:
Porque nuestra solidaridad es tan fuerte, está tan incrustada en nosotros, que no se detiene a ver la necesidad propia a la hora de atender la mayor necesidad del otro. Porque toda nuestra ayuda proviene de un pueblo al que no le sobra nada.
Somos un pueblo con muchas virtudes: nuestro sentido del humor, nuestra alegría, nuestra fuerza.
Pero quizá una de las mayores es nuestro sentido de comunidad. Para nosotros, la solidaridad no es un excedente: es nuestra norma. "Donde comen 4, comen 5" nunca fue para nosotros un cliché, sino una forma de vivir.
Saldremos de esta, juntos, unidos, y más fortalecidos. Como salimos de tantas otras en el pasado.