La generación metalera de los 90 y 2000 nació en medio de la escasez. La música no estaba a un clic de distancia, había que buscarla, pelearla, grabarla en un casete gastado o esperar semanas para que alguien trajera un CD pirata.
Que piensen lo que quieran, que actúen como les plazca y que asuman sus miserias. No olviden que su mente es un santuario, no un vertedero donde procesar la basura psicológica de los demás.