Esta mañana he encontrado una nómina vieja de mi padre revisando papeles de casa.
Marzo de 1992, ingeniero jovencito con 6 años de experiencia. Casado, con dos hijos e hipoteca en Madrid.
Por curiosidad me he puesto a hacer cálculos, y me ha dado permiso para compartirlos.
El bruto del mes eran 615.704 pesetas. Ajustando a IPC, hoy serían 120.000 € brutos al año equivalentes. Un ingeniero con ese mismo perfil cobra ahora entre 35.000 y 45.000 €.
Un tercio. Un puto tercio del sueldo real que tenía mi padre con su edad.
Pero donde la trampa se ve más clara es en la fiscalidad.
Mi padre, sumando IRPF y Seguridad Social, soportaba una carga fiscal efectiva del 27% sobre su bruto (24% IRPF + 2,7% SS, porque cotizaba al tope máximo). Le quedaban netos el equivalente a 87.000 €.
Un ingeniero hoy con 40.000 € brutos soporta una carga total del 22% (16% IRPF + 6,5% SS) y le quedan apenas 31.000 € netos.
Mi padre vivía con casi tres veces más renta disponible.
En el mismo país. En la misma ciudad.
¿Que hoy se paga menos porcentaje? Lógico, ganando un tercio, claro que el porcentaje baja.
Por el camino, eso sí, se cargaron las deducciones que protegían a la clase media como por ejemplo la deducción por vivienda habitual que desapareció para nuevas compras en 2013.
Y si por algún milagro alcanzas hoy los 120k equivalentes que cobraba mi padre, soportarías un 35% de carga fiscal total en vez de su 27%.
Ocho puntos más por el mismo sueldo real.
¿De verdad vivimos mejor?
Los datos dicen una cosa. La narrativa que nos venden, otra.
Da para estudio sociológico. En los outlets está el público que antes iba a El Corte Inglés, en El Corte Inglés los jubilados y en los centros comerciales, quitando Inditex, solo funcionan el Primark, el Action, el Pepco, el Kiabi…
🇪🇸 Ferrán ahora mismo en la COPE:
“Soy una persona creyente. He dejado todo en manos de Dios y Él me ha dado la fuerza”.
Honor a la persona que nos ha dado un Mundial.
CUESTIÓN DE LIDERAZGO
Cuando escuché por primera vez aquello de “¡¡¡agua, al doce!!!” no entendí el profundo significado de aquella jerga futbolística desconocida para mí. Era la voz de Luis Aragonés dirigiéndose a un empleado cercano a la plantilla. El silencio presidía el madrugón de la pretemporada y el ‘mister’ desatascó la jornada a pleno pulmón. El mensaje era puro código Luis porque el ‘doce’ no era ni más ni menos que él. Entonces, solicitaba refrescarse, lo hacía con energía, y nos mandaba a los jugadores un envite desde el escenario del juego que apostaba por la unión entre los eslabones que retratan una caseta. En sus tiempos de ‘Luisón’ o de ‘zapatones’, como le gustaba que lo llamaran, se había significado como el líder del vestuario y ese liderazgo no osaba perderlo. El aviso era claro: somos once en el campo… y él. Y con él son los once que juegan, ya sean de principio o de final, siendo el entrenador la extensión de quien propone a quienes disponen.
Por todos, futbolistas y seleccionador, hemos llegado hasta otra noche mágica para nuestro fútbol. Y lo más importante es que nuestros jugadores nunca dudaron a pesar del empate inaugural. Algunos no aprenden nunca, tanto que aportaron gasolina para la Selección. Por eso, creemos. Por eso, confiamos. Por eso, disfrutamos del camino escrito por esta generación que ya sabe lo que es ser campeona. No sé si Luis de la Fuente se mueve en las jergas de Aragonés, pero seguro que también necesita el refresco y el respaldo que todos los ‘doce’ asumen necesitar. De la Fuente ha aportado su libro táctico del Fútbol, pero ha demostrado confianza ciega en estos internacionales que han ido recorriendo las escaleras de las categorías inferiores hasta alcanzar la cima. El seleccionador protegió a los jóvenes y los ayudó a volar, al tiempo que cimentó a los veteranos para construir un ecosistema cuyo andamiaje se argumenta sobre un liderazgo basado en la tranquilidad, la calma, el buen hacer futbolístico, el mismo que habita decididamente alejado del foco.
Y me quedo con la frase que Vicente del Bosque nos inyectó minutos antes de arrancar la prórroga de Johannesburgo. El rondo de futbolistas confiaba, pero el mister remató su liderazgo con tres palabras escuetas pero definitivas: “tranquilos, sois mejores”. Eso mismo os trasladamos todos los españoles que no podemos manejarnos en el césped: sois mejores. Sólo resta demostrarlo en el campo. Que ruede el balón.
Fernando Torres (Columna en @marca )
De todas las cosas que han pasado en mi taller – que son muchas – pocas tan emocionantes como recibir al Real Betis con una nueva equipación que homenajea a la Semana Santa, al arte sacro y, a su vez, lleva un mensaje reivindicativo contra el bullying y el acoso escolar.