Arasa no fue ni siquiera a verla. No se la jugó. El problema es que va a ser difícil creerles después de que voces oficiales de AFA se hayan pronunciado públicamente en contra del DT que dirige a Independiente.
Hay que ver qué le depara a Independiente después de lo que pasó.
Ya va más allá del debate futbolero sobre si lo tocó con la rodilla o no.