En 2002, Daniel Kahneman recibió el Premio Nobel de Economía. No por economía, sino por demostrar algo que nadie en ese campo quería escuchar: Los seres humanos no tomamos decisiones racionalmente. Las tomamos con el Sistema 1. Rápido, automático, emocional. Opera en milisegundos. No delibera. No evalúa opciones. Actúa. El Sistema 2 —lento, reflexivo, racional— llega después. Pero no para decidir. Para justificar lo que el Sistema 1 ya decidió. El Sistema 1 procesa el tono de voz de un candidato. Su postura. La velocidad de su sonrisa. El contacto visual. Todo eso en milisegundos, antes de que el elector tenga conciencia de haber tomado ninguna decisión. Y aquí está el problema estructural de nuestra industria: El noventa por ciento de los estrategas políticos trabajan en el Sistema 2. Construyen plataformas de cuarenta y siete puntos para un cerebro que ya decidió en los primeros tres segundos. "La emoción decide. La razón justifica. Siempre. En ese orden. Sin excepciones."
A mi me vuela la cabeza que cualquiera puede reproducir un podcast y escuchar a Satya de Microsoft, Brian de Airbnb o Jensen de Nvidia contando cómo crean sus productos, los errores que cometen, lo que piensan… Como si nada.
Y todo es 100% gratis, solo necesitas internet.