Las sacudidas de la vida no llegan para derribarte, sino para impulsarte a descubrir la grandeza que llevas dentro. No eres tus tropiezos ni tus miedos: eres la determinación que nunca se rinde, la luz que transforma y el futuro brillante que estás construyendo paso a paso.
Nadie nos enseña a vaciar la casa de nuestros padres o abuelos.
Ese álbum de fotos, la vajilla que sólo usaban en Navidad, el abrigo que aún huele a ellos. Enciclopedias tiradas al lado de un contenedor.
No es solo ordenar: es despedirse.
Y a veces, eso pesa más que una mudanza