Traiciona a su antiguo partido.
Monta un partido muleta para apoyar en todo al PSOE.
La nombran vicepresidenta.
Hunde el partido.
Queda apestada dentro del gobierno y entre sus socios.
Se huele el desastre, y renuncia al liderazgo a cambio de una puerta giratoria en un nuevo chiringuito globalista.
El legado de una saltamontes de la política.
Se estampa un tren y mueren 40 españoles y el gobierno no tiene la culpa
No hay vivienda asequible y el gobierno no tiene la culpa
Nos quedamos sin luz y el gobierno no tiene la culpa
Se quema todo el pais y adivina... El gobierno no tiene la culpa
Para que mierda queremos estos gobernantes?
Los gurús de la izquierda son maravillosos. Ellos no generan beneficio, sino “diferencia entre precio de compra y precio de venta”.
No mienten, experimentan “cambios de opinión”.
Y no reciben joyas, sino que “estaban ahí”, y obviamente, “no tenían afán patrimonial”. Maravillosos!
Esta noticia no ha tenido suficiente repercusión.
Un grupo de los radicales que acosaban a FAMILIAS CON NIÑOS por vestir camisetas de España, llegó a perseguir a una hasta su portal.
Cuando el periodista grabó, cinco de esos hijos de puta fueron a por él. Le exigieron borrar el vídeo y, cuando lo hizo, no fue suficiente: insistieron en que lo eliminara también de la memoria del teléfono.
Le escupieron, le agarraron del brazo, le golpearon el móvil y le amenazaron con reventárselo si no obedecía. La noticia, por cierto, ni siquiera va firmada: así de normalizado está ya atacar a un periodista por hacer su trabajo. Al menos tenemos el video.
Esta es la realidad en la que Bildu y PNV están tan cómodos.
Y que poco nos sorprende el nulo apoyo a este periodista, de los voceros del Gobierno.
A los argentinos cuando Maradona metió un gol con la mano no les pareció sospechoso. Cuando su dictadura robó el mundial de 1978 todo estaba bien. Los 5 penaltis en 7 partidos de Qatar tampoco les pareció sospechoso. Todo lo que hemos visto en 2026 hasta la final no les pareció raro… Pero perder una final en la que tiraron 0 veces en 120 minutos les esta pareciendo un robo y todo muy conspiranoico.
Una transferencia directa de 309.840.377 euros desde el Ministerio de Educación al Ministerio de Presidencia.
Imagínate lo que dirían si un Gobierno de derechas directamente quita dinero de educación y lo pone en presidencia.
En una empresa privada ninguna campaña de 200.000 euros se aprobaría simplemente porque parezca buena. Se piden objetivos. Indicadores. Retorno. Resultados.
Se estudia qué porcentaje del público objetivo alcanza, cuál es su percepción o qué beneficio produce.
Nadie le exige a Marina Rivers aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Se le pregunta si considera razonable el uso de recursos públicos para esta campaña en concreto.
Nadie tampoco ha discutido que Marina Rivers pueda cobrar por una campaña legal y nadie discute que los influencers tengan derecho a trabajar.
La pregunta es si un Gobierno puede dedicar cientos de miles de euros a una campaña de imagen con influencers y a una marca de ropa simbólica.
Dice Marina Rivers que entonces también habría que preguntarse por el Mundial, la Navidad, la visita del Papa o los conciertos, y es verdad, pero no entiende que cada gasto público debe justificarse por sí mismo, sin caer en la demagogia que tanto critica.
Es la moral del saqueo administrativo: no justificar un gasto, sino diluirlo entre una multitud de gastos igualmente discutibles. Que existan otros gastos discutibles no convierte este en un buen gasto, ni mucho menos.
Otro argumento suyo es aún más interesante. Repite una y otra vez que la democracia no es de izquierdas ni de derechas.
La democracia pertenece a todos. Precisamente por eso conviene desconfiar cuando un poder político intenta apropiarse emocionalmente de ella.
Confundir el Gobierno con la democracia ha sido uno de los trucos favoritos del poder a lo largo de la historia.
Entre sus argumentos se encuentra que ella paga muchos impuestos. También los pagan millones de españoles, pero pagar impuestos no concede autoridad moral para decidir cómo deben gastarse.
Lo relevante no es cuánto aporta cada uno, sino si el dinero se administra con criterios de necesidad, eficiencia y eficacia.
Marina termina diciendo que donará lo cobrado. Es un gesto respetable, pero tampoco responde a la cuestión.
Si mañana un contrato público fuera innecesario, seguiría siendo innecesario aunque todos los adjudicatarios donaran sus beneficios.
Porque el debate nunca fue el destino del dinero de Marina Rivers. El debate es el destino del dinero de todos.
Parece que cada vez que alguien pregunta si el Estado debería gestionar mejor los recursos públicos aparece el mismo reflejo condicionad, que entonces está en contra de la democracia.
Precisamente porque creemos en la democracia exigimos algo que debería ser elemental, que el poder justifique cada euro con el mismo rigor con el que Hacienda exige cada euro al contribuyente.
Eso no debilita la democracia. La fortalece.
Marina Rivers no defiende aquí la democracia, defiende que un Gobierno pueda utilizar dinero público para una campaña en nombre de la democracia y que esa decisión quede, en la práctica, protegida frente a la crítica porque ya existen otros gastos públicos discutibles.
Veo periodistas muy escandalizados con que una llamada de un presidente de un país sea suficiente para quitar una roja a un jugador y pueda jugar los cuartos de un Mundial, pero cuando el CSD (Gobierno de España) hizo prescribir la corrupción deportiva de cierto club, callados.
🇪🇸 | El Gobierno de Sánchez gasta 15 millones de euros en la creación de una marca de ropa llamada DMOCRACIA y en que la promocione la influencer socialista conocida como 'Marina Rivers':
El Ejecutivo, y en concreto el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, han contratado a la influencer 'Rivers' para la campaña de una marca de ropa creada por el propio gobierno para «expandir entre la población joven los valores democráticos».
Lo dice una eurodiputada y multipropietaria que se embolsa más de 12K al mes y lleva a sus hijos a cole privado de pijos…
Vete a pastar, Irene! A PASTAR!!!!
El portavoz de la moción de censura contra la corrupción, condenado a 24 años de prisión por delitos de organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias.
Historia de España.