Un viejo agricultor escribió a su hijo que estaba en prisión:
"Querido hijo, este año no podré plantar patatas porque no puedo cavar el campo yo solo, sé que si estás aquí, me habrías ayudado".
El hijo escribió de nuevo:
"Papá ni se te ocurra cavar el campo porque ahí enterré todo el dinero que robé."
La Policía leyó la carta y al día siguiente todo el campo fue desenterrado buscando el dinero pero no se encontró nada.
Al día siguiente el hijo escribió de nuevo:
“Ahora planta tus Patatas papá, es lo mejor que puedo hacer desde aquí”