Para su información, durante la guerra no solo murieron jóvenes argentinos enviados a combatir, también hubo civiles argentinos que vivían en las Islas y que fueron expulsados de sus hogares o los mataron en el contexto del conflicto. Tras la ocupación británica de 1833, las autoridades argentinas fueron desalojadas y, con el tiempo, la población pasó a estar compuesta por personas establecidas bajo administración británica.
Eso no significa que quienes hoy viven en las Islas no tengan derecho a seguir viviendo allí, Argentina ha recibido inmigrantes de distintas partes del mundo, pero una cosa es reconocer sus derechos como residentes y otra muy distinta es que puedan decidir la soberanía del territorio, ya que, no constituyen un pueblo sujeto al derecho de libre determinación porque el territorio forma parte de la Argentina.
Sobre la "autodeterminación", la cuestión es bastante simple, si quienes votan son, precisamente, los habitantes establecidos bajo la administración del Estado que ocupa el territorio, el resultado es previsible. Es como si alguien entrara en mi casa, sacara a mi familia, se quedara viviendo allí y, años después, dijera: "Ahora votemos entre los que vivimos acá quién es el dueño". Evidentemente, el resultado no resolvería el conflicto de propiedad.
Además, durante décadas existieron fuertes restricciones para el ingreso y la residencia de ciudadanos argentinos en las Islas. Incluso hubo familiares de soldados caídos que encontraron dificultades durante años para visitar las tumbas de sus seres queridos, y también existieron limitaciones respecto del uso de símbolos nacionales argentinos. Si una de las partes controla quién puede vivir en el territorio, resulta difícil sostener que un referéndum refleje una libre determinación sobre la soberanía.
Por eso, reducir toda la discusión a "que voten los que viven ahí" ignora gran parte del contexto histórico y jurídico del conflicto. La disputa por las Islas Malvinas no gira únicamente en torno a la voluntad de sus habitantes actuales, sino también a un reclamo de soberanía que la Argentina mantiene desde hace casi dos siglos.