El que puede estar un fin de semana en su casa tranquilo sin hacer demasiado ya ha ganado. El que puede quedarse durmiendo, leyendo, escuchando música o mirando alguna serie sin aburrirse ni sentirse vacío, sin salir corriendo a buscar estímulos, es el que lo ha entendido todo.
Realmente no importa lo que digan los medios españoles de Argentina, porque está claro que necesitan hablar de Argentina porque no pueden hablar de lo propio. España salió campeón y no marcó ningún gol memorable. Ninguna jugada para coleccionar en todo el torneo. Fútbol sin lírica ni emotividad. Esquemático y de pizarrón. Sin alma. Sin aura. Sin poesía. Los alemanes se vistieron de españoles. De los segundos nadie se acuerda pero de los campeones como España tampoco. Esa es la peor condena.