no voy a mentir, no quiero volver a vivir un año cómo este, fueron demasiadas lecciones, demasiado desgaste y una versión de mi que no quiero volver a cruzarme nunca.
“Lo manejaste muy bien”. No, no lo hice. Enloquecí, perdí mi chispa, lloré en silencio; me rompí a solas y llevé una sonrisa que mentía mejor que cualquier máscara. No lo manejé, lo sobreviví, porque no tenía otra opción.