Subidas en impuestos o cotizaciones a los trabajadores desde 2023:
🔴 Subidas de cotización anuales para autónomos
🔴 Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI)
🔴 Subida de las Bases Máximas (IPC + 1,2 puntos)
🔴Cuota de Solidaridad
🟠Y por supuesto nada de deflactar el IRPF
¿Y que han hecho las pensiones que suponen el 42% del gasto del estado español?
🟢En 2023: Se aplicó una subida general del 8,5%
🟢En 2024: Las pensiones contributivas subieron un 3,8%.
🟢En 2025: Se revalorizaron un 2,8%.
Esto no es culpa de los pensionistas, el problema es de quien gobierna pensando sólo en quien le va a proporcionar más votos.
El problema es que esto es sólo el principio, la generación baby boom se está empezando a jubilar y son muchos. En 2050 las personas entre 70 y 74 años serán el principal grupo de edad del país.
Mientras, los jóvenes, expulsados del mercado de la vivienda y con una carga impositiva creciente, son quienes llevarán TODO el peso de la transición demográfica. Son pocos, votan menos y por tanto, no interesan al poder político.
Ah, y lo más importante: ningún partido político habla abiertamente de cambiar esto. Da igual si votas al PSOE, al PP, a VOX, a SUMAR o a PODEMOS.
MI GIRO A LA DERECHA
Crecí en un ambiente intelectual donde ser progresista no era una opción: era la única manera aceptable de mirar el mundo. Las cenas familiares, las conversaciones entre amigos, los debates universitarios… todos compartían el mismo aire: la izquierda era bondad, compasión, justicia; la derecha, atraso, intolerancia, egoísmo. Yo, como tantos, lo acepté. Era cómodo: me daba un lugar en la tribu, me convertía en “una buena persona” sin necesidad de demostrar nada más.
Pero lo que descubrí con los años, a través de mi experiencia vital y empresarial, es que aquella comodidad tenía un precio altísimo: vivir cargado de culpas que no me correspondían, de miedos que me robaban la serenidad, de una ansiedad que me alejaba de la vida plena.
El progresismo me imponía una mochila invisible. Dentro de ella había piedras con nombres muy claros.
La primera se llamaba culpa histórica. Por ser blanco, por ser argentino de origen europeo, por vivir en Occidente, debía arrastrar la idea de que mis antepasados eran culpables de todo lo malo: la esclavitud, el colonialismo, la opresión. Poco importaba que yo no hubiera esclavizado a nadie ni colonizado nada. Era suficiente con ser parte de la civilización que más había avanzado en la historia humana: eso me hacía sospechoso.
Lo que nunca se mencionaba era que la esclavitud existía mucho antes de Occidente, que reinos africanos vendían esclavos a comerciantes musulmanes durante siglos, y que fue Occidente quien abolió esa práctica inmoral. Gran Bretaña prohibió la trata en 1807 y destinó su marina a liberar esclavos en África. Estados Unidos libró una guerra civil que costó más de 600.000 vidas para acabar con esa institución. Ninguna otra civilización hizo un esfuerzo comparable.
La segunda piedra se llamaba culpa climática. Recuerdo cuando me subí por primera vez a una loma en Castilla y vi, en el horizonte infinito, decenas de aerogeneradores recortando el cielo que nuestra empresa Eolia Renovables había construido. Giraban lentamente, blancos y perfectos, como gigantes impersonales. Muchos lo veían como progreso. Yo también. Pero con los años, esa imagen cambió en mi mente: aquellos molinos eran cicatrices. Donde antes había campos de trigo dorado y llanuras limpias, ahora había un parque industrial disfrazado de campiña.
La escena se repitió en Andalucía, donde los olivares se extendían como un mar verde y antiguo. Vi cómo los arrancaban para plantar placas solares. Fila tras fila de paneles azules reemplazando siglos de historia agrícola. Olivos que habían dado sombra a generaciones convertidos en chatarra, sustituidos por una estética metálica y fría. España, un país cuya riqueza también es su belleza, se iba llenando de infraestructuras que afeaban el alma de sus tierras y atentaban contra la primer fuente de ingresos del país, el turismo.
Todo esto lo viví con una convicción profunda de estar salvando al planeta. Me había convencido, como millones, de que el mundo estaba al borde del colapso. Vi el documental de Al Gore, escuché a Greta Thunberg, leí titulares que prometían un planeta devastado en diez años. Sentí miedo. Y ese miedo me llevó a Co fundar Eolia Renovables. En el fondo, buscaba pagar culpas por mis emisiones. Era una especie de indulgencia moderna: contamino, pero planto molinos.
El resultado lo conocemos: apagones, facturas de luz duplicadas, una red eléctrica inestable y ancianos que mueren en olas de calor que siempre existieron porque no pueden pagar el aire acondicionado. El apocalipsis climático nunca llegó, pero el costo humano, económico y cultural de esa utopía verde sí.
Es de lo más bestia que he visto nunca. El hijo de la gran puta va a por ella porque sí, porque le da la santa gana de llevarse una vida por delante. Y lo peor de todo es que en un minuto y pico que dura el vídeo nadie hace el más mínimo amago de intentar ayudarla. Horripilante
Veamos las manifestaciones, los boicots, las flotas, los paros educativos, las pancartas, las camisetas, los vídeos, los artistas en pie y protestando:
Negar los problemas de la gente de los barrios o tildarla de “ultraderechista” por señalarlos lo único que hace es arrojar a esas personas al territorio de los anti sistema. Es decir, a ese limbo donde residen quienes dejan de creer en que el Estado puede garantizar lo básico: seguridad, servicios públicos efectivos y el cumplimiento de la ley y de los contratos.
Esa gente a la que hoy llaman extremista carga a sus espaldas casi 20 años de ausencia de prosperidad económica en los que sus condiciones de vida probablemente se hayan deteriorado. Ahora, percibe la inmigración ilegal como un problema añadido, el cual sus gobernantes niegan porque no les conviene reconocer que la política de fronteras es inexplicable. No sólo en España. Y no sólo en prejuicio de la población autóctona, sino también de la inmigración legal, que trabaja duro, paga impuestos, prospera y también quiere que la seguridad de los lugares donde vive no se deteriore.
La izquierda defendía hace algunas décadas que no se estigmatizara a la población de los barrios obreros. De barrios de clase media-baja donde algunos hemos crecido, que surgieron en muchos casos como polígonos de viviendas durante el éxodo rural y donde había quien sólo detectaba “gentuza”.
Esa izquierda ahora se dedica a arrojar al terreno de los radicales y los extremistas a quienes denuncian lo que ven. Evidentemente, hay sinvergüenzas que utilizan esos ingredientes para defender posturas xenófobas y hay señales de alerta que muchas veces son erróneas o están manipuladas por oportunistas, pero ese uso lamentable de esa circunstancia no convierte el problema en inexistente. Lo que debería ser una perogrullada hoy se ha convertido en un discurso arriesgado, pero es que cualquier país tiene la obligación de controlar las entradas y salidas de su territorio para evitar costes legales, sociales, económicos y políticos. Es lamentable la circunstancia de muchos de quienes buscan aquí una vida mejor, pero todo gobierno debe tramitar las migraciones por las vías legales. De lo contrario, se comporta de forma arbitraria y está renunciando a ejercer de forma eficiente una competencia fundamental.
Aquí Alberto Hrom cuenta lo que ha pasado. Tanto la Guardia Civil como los medios están mintiendo y ejerciendo un boycott injusto e incompetente contra él.
Podéis donarle en el siguiente enlace (aunque el no ha pedido nada, lo necesitará para enfrentarse al Estado español): https://t.co/B8r5RvaKa3
Además, Alberto no financiaba su contenido con publicidad, porque lo hacía por pasión y no por dinero.
Hay 100 familias rotas en Magdeburgo.
100 familias que sólo querían pasar una tarde con los suyos.
100 familias con asientos vacíos en Navidad.
100 familias golpeadas por ser lo que son: Cristianas y europeas.
Qué puta barbaridad. Llegamos a Catarroja al día siguiente y la Local del pueblo estaba completamente desbordada, no había NADIE. Así fue durante DÍAS.
Los palmeros mercenarios se pueden ir a la mierda.
"Nosotros creemos que elegimos a gente preparada. No elegimos a NADIE PREPARADO. Elegimos a gente capacitada para dirigir campañas electorales. SON INCAPACES DE GESTIONAR NADA."
Marc Vidal @marcvidal#Horizonte
Ni una sola medida estructural ni inversion real, solo parches clientelares y transferencias de renta entrampadas, la tercermundización es total, no solo institucional
💛💚 SÍ, AQUÍ ES.
Aquí es donde venimos a emocionarnos l@s futboler@s.
La afición del Dortmund y la del Celtic cantando hermanados el 'You'll Never Walk Alone'.
#LaCasadelFútbol#UCL