Está sucediendo algo muy interesante en el mundo corporativo.
Se empieza a discriminar silenciosamente los documentos, escritos, posts, presentaciones, creadas de manera evidente con inteligencia artificial.
Se percibe como “atajo”, que implica flojera, falta de creatividad o incluso intento de engaño. Se cuestiona la capacidad de quien lo presenta.
Y coincide en parte con lo que escribió hace unos días Satya Nadella. La creatividad no se delega. El juicio no se automatiza. La voz humana no se genera y quien lo esté intentando cada vez será más relegado, señalado como una copia.
El mercado está rechazando silenciosamente a quienes usan la IA para fabricar lo que no pueden producir solos, y premiando, aún con errores, a quienes producen lo propio. Quizá es instinto de supervivencia colectivo.
Y eso me da mucho gusto.
Lewis Hamilton fa ancora una volta la storia. Quella di Barcellona è la sua vittoria numero 106, ma soprattutto la prima in Ferrari. Sfrenata la festa della scuderia al Gp di Catalunya. Il pilota britannico non tagliava il traguardo in prima posizione da due anni.
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Lo que me llama la atención del motín en la cárcel de Yare es que estas cosas tenían tiempo sin ocurrir.
El ecosistema de pranes estaba en equilibrio y controlado por el chavismo.
Esto indica que comenzó a fracturarse el pranato carcelario y ya están perdiendo el control.