Me encanta cómo el Mundial ayuda a recordarte las distintas etapas de tu vida. Dónde estabas, con quién lo veías y hasta cómo era el mundo en ese momento. Nostalgia pura.
Es inevitable pensar en estas fechas en cuando, por ley de vida, te toque a ti ser el que coja el relevo e imponga la tradición familiar en Navidad para la siguiente generación. Esas pequeñas costumbres particulares de cada casa. Me pregunto si al principio cuesta, al recordar a los que te las enseñaron, y con las décadas te acostumbras. Al final, esto es lo que somos. Que vivan tus abuelos y que viva España.
Despertarse sin despertador. El café en silencio. No tener prisa. Una biblioteca. Cinco buenos trajes. Que un funcionario funcione. Un camarero alegre y eficaz. Un buen tomate. Una lata de mejillones en escabeche con unas patatas y una cerveza helada. Un hallazgo feliz. El sol.
Así es nuestro deporte. Nunca es personal, cada uno lucha por sus sueños ~
That’s how our sport is. It’s never personal, everyone’s just fighting for their dreams