Realmente no le deseo a nadie la jodida y tan incómoda sensación de fingir que todo está bien con alguien, después de descubrir algo que arruinó por completo la forma en la que lo veías
Mi mayor decepción laboral fue entender que no basta con hacer bien tu trabajo ni con amar lo que haces. A veces, si no encajas, no caes bien o no te alineas con el ego de quien lidera, todo tu esfuerzo deja de ser suficiente, incluso cuando cumples y das lo mejor de ti.
El problema del exceso de empatía es que mientras nosotros podemos entender y ayudar en las luchas ajenas, los demás son incapaces de entender las nuestras. Entonces te conviertes en una fogata donde nadie más pone leña pero si se acercan a a calentarse las manos.