El pobre iluso que se pasa el domingo entero sudando la gota gorda entre ollas y tuppers de plástico para ahorrar cuatro duros, convencido de que es un gurú de las finanzas y de la alta cocina, mientras la otra vive en paz su domingo pidiendo comida preparada sabiendo perfectamente que su salud mental vale mucho más que una cocina llena de grasa y una pila de trastos interminable.
El patético nivel de sometimiento conyugal de un tío que necesita comprarse una consola a escondidas de la ex como si fuera un narcotraficante cruzando la frontera con contrabando, aterrorizado de que sus propios hijos lo delaten ante la bruja y le armen un drama galáctico por haberse gastado cuatro chavos en un puto videojuego en lugar de pedir permiso por escrito.
La ejecución sumaria y ejemplar de una madre con cero paciencia para soportar la insolencia de un mocoso malcriado, que lo sacó a pasear los humos a la fuerza para recordarle con una sola dosis de realidad callejera que en casa ajena no se chulea ni se le falta el respeto a los dueños del circo.
La sutil y conveniente excusa para vaciarle los bolsillos a los incautos de la fe, donde el charlatán de turno te vende la moto de que tu miseria económica es un "diseño divino" y que pasar hambre es solo el preludio de un milagro financiero que casualmente requiere que le dejes el último billete al estafador con sotana.
@RichProtocol_ El culebrón patético de un estafador doméstico que prefiere inventarse un cáncer terminal y jugar a la piedad familiar solo para vaciar el seguro de vida y financiar sus chanchullos, dejando a su mujer rota de dolor mientras él ensaya cara de mártir frente al espejo.
El trágico y patético encierro de un adulto con ínfulas de padre modelo que tiene que pedir permiso a escondidas para comprarse una maquinitas de videojuego, aterrorizado de que sus hijos le chiven a la exmujer que se atrevió a gastarse cuatro duros en algo que no sea pagar la pensión o financiar las extraescolares.
El cementerio laboral de las profesiones de cartón piedra que vivían de cobrar un riñón por hacer plantillas de Word, rellenar formularios que un script hace en tres segundos o leer guiones de telemarketing con la misma alma que un contestador automático, dejando a toda esa legión de inútiles digitales lloriqueando porque un bot les ha robado el chiringuito.
La jugada maestra de mandar a freír espárragos a los ladrones de la compañía de telecomunicaciones dándote de baja en el acto para contratar la misma mierda de fibra a nombre de tu perro o de tu abuela por diecinueve pavos, demostrando que la única lealtad que entienden estos monopolios de sinvergüenzas es la patada en el culo y la pérdida directa de un cliente.
El timo milenario de los bancos tradicionales que te roban hasta por respirar en la sucursal, regalándote una miseria de intereses mientras te sangran con comisiones fantasmas y te exigen un depósito mínimo para hacerte creer que perteneces a una élite que solo existe en su puta propaganda.
El cobarde de uniforme, con el ego herido por quedar expuesto delante de todo el mundo, prefirió tragarse su chulería de placa barata y devolver las cajas a desgana, sabiendo perfectamente que su chanchullo de extorsionador de banqueta se le había caído a pedazos gracias a que alguien decidió dejar de mirar hacia otro lado.
Haití: Un vertedero a cielo abierto gestionado por bandas armadas y la miseria absoluta, donde el PIB per cápita da risa por no llorar, los montes están pelados hasta la última raíz porque no queda ni un puto árbol en pie y la única ley que rige es la de la supervivencia entre ruinas humeantes mientras el mundo mira hacia otro lado.
El pánico absoluto de descubrir que tu patética farsa de macho proveedor de pacotilla era un secreto a voces para una mujer que te ha estado observando hundirte en la miseria financiera con una sonrisa helada, sabiendo perfectamente que el único genio de la casa era ella, que te dejó jugar al titán de las finanzas mientras te encadenabas solo al paredón del embargo.
3. Quienes protegen la elasticidad de sus vasos sanguíneos
Tus arterias están diseñadas para expandirse y contraerse con cada latido como si fueran goma elástica.
Con los años y la inflamación crónica, se calcifican y se vuelven rígidas, lo cual multiplica el esfuerzo del músculo cardíaco.
Un nutriente al que empecé a prestar mucha más atención fue la vitamina K2.
Un cardiólogo admitió:
«Existen tres tipos de personas que casi nunca sufren un infarto».
1. Aquellas que caminan a paso ligero al menos veinte minutos después de su comida más pesada.
2. Personas que respiran de forma exclusiva por la nariz durante todo el día.
Inhalar por la nariz filtra el aire y estimula la liberación natural de óxido nítrico en los senos paranasales.
El óxido nítrico es un vasodilatador esencial que relaja las paredes de las arterias y mantiene la presión arterial en rangos óptimos.
Estaba dudando si comprar la Switch 2.
Mi novia me dijo que la comprara.
Que desde la baja no me había dado un capricho.
Que volver a tener ganas de jugar era buena señal.
Le dije que si la compraba, los niños se lo iban a contar a su madre.