Esas que me hacen reir, esas que me cuidan, que me entienden, que me perdonan, esas que siempre están, q me miran a los ojos y siempre me dicen su verdad con cariño, esas q vuelan conmigo y me colorean los días grises. Esas, q no se vayan nunca! Esas personas siempre en mi vida.
Una ducha larga después de un día duro. Esa canción que oyes por casualidad y que te encanta. Ese aroma que te hace viajar a tu niñez. Alguien que sonríe cuando te ve llegar. La risa de los que te importan. Ser feliz es darse cuenta.
Los besos tienen todo el derecho a interrumpir cualquier frase o cualquier silencio. El beso, a veces, tiene el poder de decirlo todo. Yo sé que existen besos que pueden unir todos los pedazos de un corazón roto. Y sé que los besos dan buena suerte.
Y un cartel grande que diga, "TE ESPERO EN MI VIDA", para toda la gente que llega y nos hace bien. Nos valora, nos cuida, nos acompaña en las buenas y en las malas. ¡Los corazones bonitos siempre son bien recibidos! ¡Que guapa es la buena gente!. La gente luminosa como tú!.
Te mereces todo el amor que das, que te valoren, que te cuiden, que te hagan reir, que te digan cuánto te echan de menos, y que a tu lado la vida es maravillosa, créeme, te lo mereces. Menos no.
El mejor lugar es ahí donde te sientes cuidado, valorado, comprendido, importante, ahí donde ries y sonríes mucho, donde abrazas despacio y fuerte, donde puedes decir y escuchar todo mirando a los ojos. Ser feliz nunca es dónde, es con quién. Siempre.
Entendí que debía dejar de preocuparme por las vueltas que da la vida y empezar a enfocarme en lo realmente importante, en las personas que quieren dar esas vueltas conmigo a pesar del vértigo, esas que me acompañan, y con las que puedo contar siempre pase lo que pase.
Lealtad.