Vamos a analizar cómo ha gestionado Pedro Sánchez las crisis:
👉 COVID: Confinó tarde por celebrar el 8M –lo cual supuso que durante 2020 España tuviera un exceso de mortalidad del 14%, el doble que nuestros homólogos europeos–, fue incapaz de traer material médico suficiente y cada autonomía tuvo que hacer la guerra por su cuenta. Además, José Luis Ábalos, su mano derecha, se forró con las comisiones por las mascarillas.
👉 Dana de Valencia: El Ejército y la ayuda llegaron con cuentagotas, tarde y mal. Por otra parte, mientras los cadáveres de los valencianos flotaban en el agua, los diputados socialistas votaban tomar RTVE por asalto.
👉 Volcán de Canarias: Cuatro años después, 110 familias que vieron destruidas sus viviendas siguen viviendo en casas prefabricadas y contenedores y el Gobierno sólo ha transferido 100 de los 400 millones prometidos para compensar a los afectados.
👉 Apagón: de entrada, este se produjo por la mala gestión del Gobierno y por el colapso en el que lleva años la red eléctrica. Un año después, este colapso es aún peor, con más del 90% de los nudos saturados, lo cual implica que se desestimen el 50% de las peticiones de nuevas industrias para conectarse –perdiendo 60.000 millones anuales de inversión industrial– y con miles de promociones de nuevas viviendas paradas en medio de la mayor crisis habitacional de la historia.
👉 Descarrilamiento de Adamuz: Los 46 fallecidos se produjeron por la incompetencia de Óscar Puente, el cual gasta un 16% menos en mantenimiento respecto a 2019 en términos reales. Todos los indicios apuntan a que se dio por una rotura en la vía.
👉 Incendios: Antes de llegar lo peor del verano, Sánchez ya había consumido casi todo el Fondo de Contingencia y destinado más del 70% a gastos ajenos a emergencias. Prometió 15 aviones anfibios, pero solo 7 de los 10 hidroaviones estatales de gran capacidad estaban operativos.
👉 Invasión de Ceuta: el Gobierno ha hecho dejación de funciones y ha permitido que más de 50.000 personas asalten la frontera. El Ejército se desplegó tarde y mal y no se han aplicado medidas que hubieran ayudado como la declaración el Estado de excepción.
No somos referente de nada, ya que nunca un Gobierno había tenido tanto presupuesto en sus manos y lo había gestionado peor. Es más, dos de las crisis –el apagón y los descarrilamientos– no fueron sobrevenidas, sino que fueron provocadas directamente por su mala gestión.