Y eso no significa estar siempre satisfecho, ni que todo el mundo te vaya a tratar bien de vuelta. Se trata de saber diferenciar. De entender que también puedes elegir tiempo, elegir distancia, elegir enfado. Y aún así, elegir sumar. No restar.
Elegir pensar dos veces antes de actuar. Elegir pensar en uno mismo sin dejar de pensar en el otro. Elegir una buena palabra o, por lo menos, elegir no tener una mala. Elegir ser agradecido, para así, quedarse siempre con lo bueno.
“Incluso si nadie te toma en serio, es importante que no dejes de ser buena”. Muchísimas veces me viene a la mente esta imagen. Y no se trata de hacerlo todo bien, ni de no sentir rabia, enfado o tristeza: se trata de, siempre que puedas, elegir el bien.
observando a la gente me he dado cuenta de que lo importante no son las palabras o las acciones en sí mismas sino el trasfondo que pueden tener
porque la clave no está en lo que hacemos, sino en por qué lo hacemos (o en por qué no)
lo que hay detrás, lo que no se ve
Yo siempre quiero estar dispuesta. A pesar del miedo, de la falta de certezas, del qué dirán. Y quiero estar dispuesta porque mi creencia sobre lo que es la vida no me deja ver las cosas sino como oportunidades que Dios pone en mi camino para mi crecimiento personal.
La valentía es una parte muy importante de las cosas que hacemos. Las agallas, el coraje, la determinación. La valentía dice de las cosas más aún que las propias cosas. Y lo más bonito que dice es que estamos dispuestos a pesar de las consecuencias. Y eso vale oro.
si no estamos dispuestos a ser quienes somos con todas las consecuencias, a no gustar, a no caer bien... si decidimos reprimirnos ante los otros, esconder la espontaneidad, o acallar nuestros instintos, entonces amigos, podemos ir olvidándonos de disfrutar del oficio de vivir
Lo más importante en una relación es la comunicación, sí, pero si no haces nada por comprender a la otra persona ni te pones en su lugar, por mucho que te comuniques no vas a entender sus sentimientos ni su comportamiento.
Vaya manía que tenemos de adivinar los pensamientos de las personas y suponer lo que quisieron decir en vez de preguntarlo directamente. Nos ahorraríamos infinidad de malos entendidos y sinsabores en la vida.
siempre que escucho esa parte pienso: qué putada la gente que reprime lo que siente porque eso es lo único que te acelera el corazón
constantemente nos animan a ser racionales y muy pocas a ser sentimentales pero… qué es lo que te emociona, lo que realmente te hace feliz?
A veces nos dan ataques de nostalgia y no porque nuestro presente sea malo, sino porque algunas cosas jamás volverán a suceder, algunos abrazos no se volverán a repetir.