La cárcel no acabará con la violencia hacia las mujeres. Las políticas efectivas lo harán. El foco en la educación y reeducación lo harán. El cambio de sistema lo hará. Y para llegar hasta ahí deben oírnos. El primer paso. La voz. No dejéis de haceros oír nunca.
Ni todos los tuits de mierda que me han dedicado hoy consiguen que me salga la rabia. La pena gana. Estoy desolada. Por ella, por todas las feministas, por todas las que aún están ciegas, por mí. Es devastador.
Sueño con el día en el que pueda poner mi puta cara en el avatar de tuiter y vivir sin miedo a que me la partan.
Sueño con el día en el que sean los agresores de tw los que se escondan tras un avatar antes de amenazar o dañar, por miedo a perder a amigos, parejas y trabajos.
El feminismo será la tumba del fascismo. Y lo saben. Por eso una de las primeras cosas que quiere hacer VOX es tumbar el ley de violencia de género, entre otras lindezas.
Hay que organizarse, compañeras.