Que no despiertes nunca con mi voz diciendo tu nombre, que no te haga falta en los lugares donde nunca estuvimos juntos, que no aparezca en la mitad de tu risa, que el recuerdo no te encienda el deseo...
No busques que el mundo te dé permiso para ser exitoso o feliz. El éxito se construye y se reclama con cada acción diaria. La timidez no cumple sueños; la audacia y el trabajo sí lo hacen.