Hoy nos despedimos de una paciente a quien le dimos seguimiento glucémico durante estos últimos meses. Nos partió una piña y nos dijo que iba a rezar para que todos ganáramos los exámenes. Qué más puedo pedir. Gracias, Dios.
No sería buena psicóloga. Siempre que alguien me dice que se siente mal, mi consejo es: “buscá oficio”.
En mi defensa, es lo único que mantiene mi mente en silencio.
No sé si es un nuevo rasgo tóxico o puro trauma, pero prefiero pagar o evitar que me hagan favores porque me da pavor que después anden contándole a todo el mundo lo que hicieron por mí.