Mi problema es que nunca apago la mente. Siempre estoy pensando en el siguiente proyecto, en la siguiente oportunidad, en cómo crecer. A veces hasta me desvela, pero sé que esa inconformidad es la que algún día me llevará al lugar que quiero.
Uno trabaja tanto por sus sueños que llega un punto en el que cree estar preparado para cumplirlos… hasta que llega el día. Y entonces descubres que vivir aquello que tanto imaginaste se siente mucho más grande de lo que las palabras pueden explicar.